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Entrevista a Pepo Pérez

Por Borja Crespo (*)

Tras dejar su impronta en Sangre, con guión de Juan Carlos Cereza, e ilustrar las páginas de revistas como Rock De Lux, donde también escribe de tebeos, Pepo Pérez es responsable de los lápices de El vecino, un recomendable álbum editado por Astiberri. El dibujante malagueño ha unido su expresivo talento a la imaginación del madrileño Santiago García, traductor de libros y cómics y crítico en las revistas U, Volumen y en periódicos como El País. ¿La historia? “Un joven opositor, solitario, chico de pueblo que se ha trasladado a una gran ciudad para preparar bien sus oposiciones, descubre que su vecino de al lado es... ¡un superhéroe!”, explica el propio Pepo entusiasmado. “A partir de ahí, la historia no cuenta las batallitas del héroe, sino la relación de amistad que se entabla entre ambos, los problemas vitales que tienen, la influencia recíproca en sus vidas, etc”.

¿Cómo nació El Vecino?
Hace un par de años estaba pensando en hacer algo serio, un álbum curradito. Charlando con Santiago, por casualidad, me preguntó qué tenía entre manos. Le contesté que estaba pensando en hacer algo que mezclara el género costumbrista con los superhéroes, pero aún no sabía cómo. Entonces me contó una vieja idea suya que siempre se había imaginado como una obra de teatro. A mí me encantó y le dije que la escribiera, que la desarrollara en un guión, que me interesaba dibujarlo.

¿Cómo ha sido trabajar con Santiago García?
No con todos los guionistas te entiendes igual de bien, pero con Santiago es muy fácil porque él piensa como un dibujante. Sus guiones son siempre bastante exactos, pero no en plan Alan Moore, con miles de páginas describiendo los detalles de cada imagen. Controla mucho el número exacto de viñetas que hacen falta para narrar las cosas. Además, tampoco te pide que dibujes a un mismo personaje realizando varias acciones en la misma viñeta, como si esto fuera el cine o una película de animación, algo que me ha ocurrido más de una vez con otros guionistas.
Además de eso, Santiago tiene mucho talento para estructurar las historias, medir el tempo narrativo, añadirle sus toques personales y, encima, para dialogar, sin forzar lo coloquial ni tampoco resultar discursivo, sin caer en esa tentación de los malos guionistas de explicar las moralejas de la historia a través de los diálogos de los personajes.

No te faltan palabras de halago.
En absoluto. Estoy muy contento. Santiago siempre intenta ser ambiguo, elíptico, tratando los temas de modo metafórico y simbólico, como un subtexto, explicando a los personajes con acciones y no con palabras, dejando espacio mental al lector para obligarle a participar en la historia, interpretando qué significa lo que está leyendo, y me refiero a qué significa de verdad, no a la peripecia, que es bien sencilla de entender. Eso es lo que más me gusta de su trabajo como guionista. Cuando acabas de leer sus guiones, siempre te quedas pensando en qué has leído y qué te aporta a ti como persona. Y, por si todo eso fuera poco, él escribe adaptándose al dibujante, pensando mucho en tu estilo de dibujo, intentando que te luzcas en aquello que más dominas y a la vez que no se noten demasiado tus defectos. De hecho, ya le han salido otros novios y está escribiendo para dibujantes como Javier Olivares, Sergio Córdoba o Manel Fontdevila. Por algo será.

¿Cuál ha sido vuestro método de trabajo?
Lo explico detalladamente en mi página web, www.pepoperez.com. Primero Santiago escribe el guión, cosa que le lleva su tiempo, cuatro o cinco meses. A partir del guión, hago un croquis de cada página para bosquejar la planificación, el diseño de página, situación de los personajes, etc.. Luego hago un boceto a tamaño real de la página donde elijo el plano exacto para cada viñeta y trabajo más el dibujo. En esta fase lo discuto todo con Santiago por e-mail, porque si hay alguna viñeta que no funciona, se da cuenta rápidamente y entonces me pongo a buscar otras soluciones; de hecho suelo dibujar muchas variantes alternativas para las viñetas más complicadas. Una vez que damos por bueno el boceto de página, lo paso a limpio en papel de dibujo. Entinto, escaneo y doy el color en el ordenador.

¿Tiempo en total para el álbum?
Dos años, desde que Santiago empezó el guión hasta que yo terminé de dibujarlo.

Confiésanos influencias.
Bueno, ¡buf! A ver, resumo. Ambos hemos querido hacer un tebeo personal, partiendo de lo que aprendimos leyendo determinados tebeos americanos y europeos. Al menos ésa era mi obsesión: aunar la escuela americana y la europea, aunque siempre intentado hacer algo que no fuese una simple copia, aportando algo personal. Todo el mundo tiene influencias, incluso los autores más geniales, la cuestión es que tú aportes tu granito de arena, más o menos importante, a la cadena de la investigación, a la cadena del progreso.

Venga, venga, suelta nombres...
Nuestros autores americanos de referencia han sido, entre otros, los del Spiderman de la mejor época (1965-75: Steve Ditko, John Romita, Gerry Conway + Gil Kane + Ross Andru), más algunos autores del indie norteamericano (Clowes, algo de Chris Ware, algo de Seth, algo de Jaime Hernandez). A eso hay que añadir a los europeos que más nos molan, sobre todo del cómic francés actual: Dupuy y Berberian, Christophe Blain, Blutch... Carlos Giménez también es un maestro, en este caso teniendo como referencia sus obras más cómicas, como "Los Profesionales". Es un genio en lo tragicómico, en cambiar de tono en una misma historia, de lo cómico a lo dramático. Hay más influencias y referentes no específicamente del cómic, claro, pero tampoco quiero aburrir con "la lista".

No nos aburres. ¿Qué hay del estilo de dibujo?
En mi dibujo está la influencia básica de Will Eisner, Jack Kirby, Gil Kane, Mézières, Chaland, Miller, Mazzucchelli y en general la escuela del claroscuro norteamericano. De autores españoles, me gustan muchos, pero sigo especialmente a ilustradores como Gallardo, Olivares y Juanjo Sáez.

Muchos comentan que el grafismo recuerda a Dupuy y Berberian.
Eso sólo es cierto a un nivel superficial, porque ese parecido es una cuestión meramente de acabado, de entintando. El dibujo de fondo no se parece en nada a Dupuy y Berberian, ni en planos ni en composición ni en nada. En realidad a lo que más se parece es a las escenas de calle del Spiderman de los setenta, las visitas de Peter Parker a Tía May, las reuniones con su pandilla, las escenas de folletín romántico, etc.

Sin rodeos. ¿Qué es El Vecino?
Un estupendo regalo de cumpleaños, ¡ja, ja! También es una comedia urbana con superhéroe que trata sobre la vida real, y una de esas comedias "tristes", donde a pesar de los gags, que los hay, existe un trasfondo humano más o menos sórdido. En realidad, pienso que la comedia es un vehículo muy bueno para hablar de temas "serios". En este sentido, El Vecino tiene muchos cambios de tono en el guión, de la broma se pasa al esperpento y de ahí al melodrama y de nuevo de vuelta a la risa. A mí esos cambios de tono, que para algunos pueden resultar poco ortodoxos, me gustan mucho. Siempre me han gustado esas comedias agridulces que te hacen reír pero, a la vez, tienen un calado bastante, no sé, llámalo como quieras, serio o triste, dependiendo de como seas de optimista o pesimista para juzgar la tragicomedia que es la vida.

¿Cómo definirías tu estilo?
No sé, supongo que muy pop, tanto por grafismo como por el color. Intento ser lo más sintético e icónico posible. Si un dibujo está bien no le hacen falta muchos detallitos que lo estropeen; siempre es mejor dejar espacio al lector para que "termine el dibujo" en su mente. En cuanto al estilo propiamente hablando, es una mezcla entre el realismo y la caricatura. Supongo que la razón está en mis principales maestros, Eisner y Mézières, aunque la verdad es que nunca me he podido librar de ese punto humorístico, por más realista que quiera dibujar. Me sale natural, sin proponérmelo conscientemente, y no sé bien por qué. En fin, hago lo que puedo, aunque "sufro bucho" porque en general no me suelen gustar mis propios dibujos.

¿Habéis querido reíros de los superhéroes o humanizarlos?
Personalmente, no considero a El Vecino como un tebeo de superhéroes, aunque tenga elementos de ese género. Lo cual, ojo, no quiere decir que no nos gusten los tebeos de superhéroes, porque muchos de ellos sí nos gustan. En este sentido, te puedo decir tajantemente que nuestra intención NO era reírnos de los superhéroes, porque es un género que nos fascina, sobre todo a nivel arquetípico y simbólico. Santiago y yo hemos leído muchos tebeos de SH, y bastantes de ellos nos gustan de verdad, así que no nos avergonzamos en absoluto de lo que pueda haber de superhéroes en El Vecino. Además, creo que en el álbum es evidente el cariño que le tenemos al género.

Tampoco es un tributo.
No, o al menos no era ésa nuestra intención consciente tampoco. Para mí es un poco una visión oblicua y personal del género. En realidad no creo que El Vecino sea un tebeo de género, o al menos, no de un sólo género. Se trata de hacer una historia de género cotidiano a la que hemos aplicado de manera más o menos inconsciente nuestro acerbo de lecturas de superhéroes, quizá intentando darle nuestro propio enfoque original a algo que en el fondo es un relato costumbrista. Los elementos de superhéroes los hemos metido porque a) sencillamente, nos molan; b) porque los superhéroes forman parte de nuestro bagaje natural, de nuestra cultura personal, al igual que el de varias generaciones; y c), también porque esos elementos fantásticos sirven para darle a la historia un poco de ese sentido que los americanos llaman "más grande que la vida". De todos modos, hay gente que está dándole otras lecturas. Algunos dicen que hemos deconstruido el género de superhéroes, cosa que no era nuestra intención, pero bienvenidas sean todas las lecturas porque eso es lo bonito de una obra terminada, que ya no le pertenece al autor sino a los lectores y a lo que ellos quieran pensar de ella.

¿Los elementos del género son accesorios?
Sí, o premisas argumentales con las que jugar a un nivel meramente arquetípico o de cultura popular, arquetipos que todo el mundo entiende sin necesidad de explicárselos, aunque no haya leído un tebeo de superhéroes en su vida. Me refiero a cosas como las máscaras y las identidades secretas, la vida personal desastrosa del héroe, sus debilidades y taras como ser humano, la chica lista que sospecha cuál es tu "verdadera" identidad y quiere "descubrirla" antes de acceder a emparejarse contigo, el hecho de que enfrentarse a la vida real sea a veces mucho más heroico que enfrentarse al villano de turno, etc. Todo eso son símbolos muy usados en los buenos tebeos de superhéroes que aluden en realidad a cosas que les pasa a la gente en la vida real.
Todos los elementos de superhéroes que hay en El Vecino son la excusa para hablar de otras cosas, temas humanos universales. No sé si debería explicarlos, porque para eso está el tebeo, pero ahí va la lista de temas que yo veo en la historia: el autoengaño y las fantasías personales para rehuir la vida real, el contraste entre los sueños personales y la realidad, las vidas equivocadas, las crisis y el miedo al cambio vital, lo cual en el fondo te remite al miedo a la muerte -como en toda historia que pretenda interesar y emocionar de verdad a su público-, las adicciones, la soledad, la alienación, la incomunicación, el intento de conquistar a la persona de la que crees estar enamorado... En fin, nada original, son temas universales, la cuestión es el enfoque personal que tú intentas aportar para tratarlos. Todos esos temas ya están apuntados en este primer álbum y se desarrollarán en los siguientes álbumes. Son cinco en total.

¿Cómo ves el panorama del cómic en la actualidad?
Mejor que nunca, la verdad. Para mí es ahora cuando el cómic está alcanzando su verdadera mayoría de edad, y lo bueno es que sólo estamos empezando. Al cómic le ha costado madurar lo suyo, mucho más que al cine, y eso que ambos nacieron casi a la par, pero al fin está arrancando y desplegando sus verdadero potencial. Tras los pioneros, gente como Eisner, Tezuka, Crumb, Miller, Moore, Spiegelman y su "Maus", los Hernandez Bros., o Tardi en Francia, es ahora cuando la cosa está empezando realmente a explotar. Autores como Charles Burns, Daniel Clowes, Chris Ware, Seth, Tomine, Blutch, Blain, Dupuy y Berberian, David B., Guibert, Sfar y muchísimos otros están haciendo tebeos que: 1) tocan temas que interesan a los adultos, temas contemporáneos y a la vez universales; 2) tocan esos temas de una manera realmente adulta y profunda, una manera nueva que no tiene nada que envidiarle a otros medios "serios" como la literatura o el cine "de autor"; y 3) por si fuera poco, muchos de los autores citados están investigando con el medio e inventando formas nuevas de expresarse, y con ello, dotando al cómic de nuevas armas formales con las que independizarse por completo y de una vez por todas de su rémora tradicional, que ha sido siempre la de imitar al cine de género o a la novela de género. El cómic es cómic, tiene su propio lenguaje y no tiene que imitar el lenguaje de otros medios. Puede ser también cómic de autor, o cómic de género, pero no tiene por qué imitar lo que se ha hecho en otros medios. Y, como te decía, lo mejor es que todo esto sólo acaba de empezar. Soy muy optimista al respecto.

¿Y el momento editorial en España?
Es el mejor de toda su historia: se publican más tebeos y con más variedad que nunca. Tebeos americanos, europeos, japoneses; tanto tebeos actuales o muy recientes como reediciones de clásicos... Y además, gran novedad en España, todos ellos -o casi todos- muy bien editados. Y muchos de esos tebeos, creo yo, pueden interesar a un público adulto no necesariamente aficionados a los cómics.

Toca mojarte. ¿Cómo andan los autores españoles?
La cosa también marcha, la verdad. A pesar de que casi ninguno de nosotros vivimos del cómic, hay mucha gente nueva que lo hace simplemente porque le gusta, lo cual me parece cojonudo. Al fin y al cabo, ¿cuántos escritores o músicos tienen que vivir de otra cosa? Y en estos últimos años ha surgido una nueva generación de autores en España, porque ya no están sólo los Mauro, Miguel Ángel Martín o Manel Fontdevila de siempre, ahora hay también otros autores de una generación posterior que a mí me parecen de un gran nivel, de los que destacaría sobre todo a Santiago Valenzuela y a Miguel Brieva. Aunque hay más autores que también están encontrando su público, que por cierto suele ser público indie: Lorenzo Gómez, Luis Durán, Fermín Solís, Juan Berrio... Todo eso sin contar a los que trabajan para el extranjero, sea Francia o USA, que también tienen mucho nivel. Además, hay algunas editoriales aquí en España que están apostando por publicar a autores españoles, cosa que es de alabar porque suele ser más arriesgado en cuanto a ventas. Aquí en España, no sé por qué, la gente suele preferir de entrada algo extranjero, aunque sea un mierda, a algo hecho aquí. Al producto made in Spain mucha gente lo tiende a calificar de entrada como "otra mierda más" sin ni siquiera habérselo leído, cosa que no ocurre, o no ocurre tanto, con el material extranjero. No, los españoles tendremos otros defectos, pero chovinistas precisamente no somos. Bueno, hay excepciones, claro.

¿Cómo venderías tu tebeo a alguien ajeno al medio?
Creo que es un tebeo que puede ser disfrutado por cualquier persona, aunque no sea aficionado al cómic, basta tener la curiosidad de leer una buena historia. Al menos ésa fue nuestra intención desde el principio, cuando Santiago y yo hablamos sobre el concepto del álbum. No queríamos que contuviese guiños para iniciados, ni siquiera queríamos que para entenderlo y disfrutarlo tuvieras que ser aficionado a los tebeos, porque eso excluye a muchos lectores potenciales de antemano. Por eso mismo tampoco queríamos que El Vecino fuese una parodia de los superhéroes, porque para disfrutar de cualquier parodia debes conocer el material original. En general, el rollo autorreferencial es un mal que está muy extendido en el cómic y que suele alejarlo del "mundo real" que no lee tebeos, y por eso siempre quisimos evitarlo. Queremos hacer tebeos que interesen a cualquier persona. Intentamos entretener al lector y hacerle sonreír. Y también sugerirle algunas cosas sobre su propia vida, o la de personas cercanas. Esas son nuestras pretensiones, ojalá las hayamos conseguido. De momento, los comentarios de gente que se lo han leído y que no son aficionados a los tebeos son bastante positivos en este sentido. No se sienten desplazados ni excluidos, les interesa la historia y la entienden perfectamente. A ver si en el segundo álbum lo hacemos mejor.

¿Y a los aficionados cómo les convencerías de que compren tu obra sin rechistar?
Es un tebeo con el que los muy cafeteros podrán disfrutar imaginando los guiños que contiene, ¡ja, ja! Lo digo porque algunos aficionados que lo han leído nos dicen que si han visto tal o cual guiño -guiños que nosotros no pusimos conscientemente-, sobre todo guiños a los tebeos de superhéroes, cosa que ni Santiago ni yo no nos explicamos porque, como te decía, quisimos evitar las referencias para iniciados desde el principio. A los aficionados les diría que es un tebeo con elementos de las dos corrientes históricamente dominantes en el mercado del cómic en España, o sea, los tebeos norteamericanos, tanto de los superhéroes como ahora del indie, y los tebeos europeos. Por ejemplo, en planteamiento general, formato y diseño de página, o el propio formato álbum, El Vecino es un tebeo claramente europeo. Pero luego contiene elementos del cómic de superhéroes, que es intrínsecamente estadounidense. Por tanto puede interesar tanto al lector compulsivo y voraz de cómic USA como al lector recalcitrante y selecto de bande desinée. Algunos elementos interesarán más a unos lectores; otros a un perfil distinto de lector. Algún periodista ha definido a El Vecino como un álbum de superhéroes a la europea. Yo no lo definiría así, pero me vale porque es una definición directa y concisa. De hecho, ya hay dos editores extranjeros que se han interesado para editar el álbum fuera de España y, casualmente, uno de ellos es norteamericano y el otro francés.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Entrevista realizada con motivo de la publicación de El Vecino (Astiberri, 2004). Página creada en mayo de 2009.