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Entrevista a Paco Roca: La vida es sueño

Por Pepo Pérez (*)

A la hora de contestar a esta entrevista, el ilustrador e historietista Paco Roca (Valencia, 1969) anda aún abrumado y retrasado con el trabajo tras atender a la prensa por el reciente Premio Nacional de Cómic que ha recibido su novela gráfica Arrugas (Astiberri, 2007), culminación a una carrera de galardones nacionales e internacionales -entre otros, Mejor Obra en el Saló del Cómic, Mejor Historia Larga en el Salón italiano de Lucca- que la han convertido en el fenómeno de 2008 del cómic español.

 

Portada de 'Arrugas' (Astiberri)

¿Cuál era tu necesidad para contar la historia de Arrugas?
Tenía la necesidad de contar una historia sobre la vejez. No sabía de qué trataría, de hecho cambié de camino un par de veces, pero sabía que quería que el lector se situase en la piel de una persona mayor. Quería contar qué deben sentir mis padres que ya rondan los setenta y muchos. Me parece que la vejez es algo en lo que no pensamos nunca salvo cuando nos toca cerca de alguna forma. La vejez no suele estar presente en las historias de ningún medio artístico, ni son protagonistas de películas, ni de literatura y tampoco en el medio de los tebeos. Precisamente, Michael Caine se quejaba de eso cuando hace unos años le concedieron el Oscar al mejor actor secundario. El decía que llegada a su edad, en el cine tan sólo puedes aspirar a papeles secundarios.

¿Cómo construiste la historia?
Empecé haciendo una pequeña estructura de por dónde quería que fuese la historia: una persona mayor con Alzheimer entra en una residencia y al mismo tiempo que vemos cómo le afecta la enfermedad, vamos viendo cómo es la vida de las personas mayores allí.

Te documentaste bastante antes de escribir el guión definitivo, ¿no?
Sí. Con esa estructura para la historia me fui a diferentes residencias a documentarme. Estuve hablando con los médicos, enfermeros, con familiares y con las personas mayores que vivían allí. Todos ellos me contaron historias que definían muy bien lo que era vivir en las residencias. También recopilé historias de amigos con padres en residencias o que padecían alzheimer. Con todo ese material fui escribiendo el guión.

En Arrugas utilizas algunos recursos de género. Quiero decir, el tema de la historia es realista pero el tratamiento no siempre lo es porque acudes a algunos recursos de género.
En el caso de Arrugas, es cierto que la estructura que hay debajo es una muy clásica, casi de una historia de aventuras. Es una decisión consciente, me gusta el género y pensé que una estructura así podía hacer más digerible una historia dura como lo es Arrugas. Además me pareció que contarla con esa estructura lo haría más accesible para un tipo de público más general.

¿Crees que en el cómic faltan herramientas narrativas de las que echar mano cuando se tratan temáticas poco abordadas hasta ahora, como la de Arrugas?
El cómic tiene suficientes herramientas para contar cualquier tema. Uno de los motivos por los que me gusta el medio del cómic, tanto como lector como como autor, es porque hay tantas herramientas y posibilidades por descubrir que hacen del cómic unos de los pocos medios artísticos en los que todavía se puede sorprender al lector.

 
"Arrugas ha llegado a todo tipo de gente, a lectores que jamás se habrían comprado un tebeo"

El problema quizás es lo que tú apuntas, que a veces hay que descubrir esos recursos narrativos porque todavía no existen. Chris Ware dice, cito literalmente, que "Cada vez que intentas escribir sobre la vida utilizando la estructura heredada del cómic, el resultado acaba pareciendo una comedia de situación. La única forma de cambiarlo es seguir haciendo cómics, una y otra vez, hasta que el lenguaje acumule los medios para transmitir dichos detalles y matices."
Sí, estoy de acuerdo. Ese es un miedo que tengo cada vez que afronto una viñeta, el de usar elementos o soluciones "de cómic". No tengo ese miedo cuando escribo el guión pero sí al pasarlo a imágenes, si te relajas acabas usando soluciones muy trilladas: la imagen estándar de un tipo que cae, una secuencia que es la misma que ya se hacía hace treinta años... Hemos crecido leyendo Mortadelo, Asterix, Tintín, Corto Maltés, superhéroes... A veces me cuesta encontrar soluciones diferentes. Hay veces que te descubres dibujando un yunque a lo Ibáñez. Por eso es importante para determinadas cosas olvidarse de todos esos referentes y mirar más la vida real. O buscar soluciones en la literatura o el cine e intentar traducirlos a los tebeos. Debes estar siempre replanteándote la narrativa gráfica. Pero, precisamente eso es lo que lo hace atractivo para un autor. Aún se están creando los caminos para contar determinadas historias.

¿La forma es importante para lo que se cuenta?
Por supuesto. Y muchas veces encontrar ese tono o esa forma de contar la historia es lo más importante y lo que asusta tanto al autor. Arrugas sería diferente contada por Jason y contada por Vittorio Giardino, por ejemplo. Funcionaría por los dos, pero cada uno con su estilo de dibujo y su narrativa les llevaría a explorar sentimientos diferentes. Cuando empecé a hacer este álbum dudé mucho del tipo de dibujo que usaría de cómo contaría la historia... Elegí un camino que a mi me pareció el más acertado, pero siempre dudas si esa era la mejor posibilidad. A veces pienso que quizá hubiese funcionado mejor en blanco y negro y con un dibujo menos "amable". Estoy seguro que hubiese tenido más dramatismo pero quizá lo hubiese alejado de un público más general. Toda creación artística está repleta de decisiones que lo convierten para el autor en un trabajo doloroso.

¿Te esperabas de algún modo el fenómeno que ha generado Arrugas?
Siempre tienes esa ilusión, pero siendo realista no lo pensaba en absoluto. Cuando empecé a hacer Arrugas tenía dudas de si una historia así funcionaría. Si habría un público para un álbum sobre ancianos y Alzheimer. A fin de cuentas iba a contar una historia sobre la monotonía y el aburrimiento. Dicho así no parece el álbum más interesante del mundo. Este es otro motivo por el que busqué una estructura de "género", para hacer interesante lo aburrido.

¿Qué han supuesto los premios, especialmente el Nacional de Cómic?
He tenido una sensación de "efecto bola" que cada vez se ha ido haciendo más grande hasta abrumarme. Con tantos premios obtenidos por un sólo álbum dejas de valorarlos en su justa medida. Con cualquiera de ellos hubiese tenido suficiente como para estar contento muchos años. Imagino que el éxito de Arrugas va más allá de su propia calidad como tebeo. Hay muchos factores, entre ellos que toca un tema que es interesante para los medios de comunicación. Y con el Premio Nacional Arrugas ha tenido una difusión que ha llegado a todo tipo de gente, a lectores que jamás se habrían comprado un tebeo. Incluso he empezado a tener ofertas de productoras interesadas en hacer una película sobre el álbum.

 

Portada de 'El Faro' (Astiberri)

Tengo entendido que le tienes mucho cariño a otro tebeo anterior tuyo, El Faro (2004).
El álbum Hijos de la Alhambra (2003) fue bastante cansado de hacer; mucha documentación tanto para el guión como para el dibujo, muchas perspectivas, un color muy detallado... Así que cuando lo terminé necesitaba hacer algo que fuese muy diferente. Me lo planteé como algo divertido de hacer antes de meterme con el siguiente álbum de la saga de Alexandre Ícaro, (aunque finalmente no hubo más entregas). No quería dedicarle tiempo a la parte de documentación, buscaba una historia ligera, con pocos personajes y con un tipo de dibujo sencillo y sin color. Así que pensé una historia que encajase con esas premisas. El abuelo de mi novia entonces había luchado en la guerra civil española. Falsificó su cartilla de nacimiento para poder ingresar en los carabineros y así tener dinero para llevar al cine a la chica que le gustaba. Tuvo la mala suerte de que estalló la guerra civil y, como carabinero, con dieciséis años se fue a combatir. Le tocó estar en el bando de los perdedores y cuando la guerra estaba a punto de terminar huyó a Francia donde estuvo en un campo de refugiados hasta que acabo la guerra. Después fue devuelto a España y de ahí enviado a trabajar a Marruecos. Hasta muchos años más tarde no pudo volver a España y recuperar su vida. Y lo hizo sin ilusión y sin ningún sueño. Me interesó esa perdida de un sueño por el que vivir. Cogí el comienzo de esta historia y la usé para El Faro. Luego le añadí un personaje quijotesco y las novelas de aventuras de marineros que buscan mar adentro un mundo mejor. Hace poco descubrí un libro llamado El Hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.

Sí, el psiquiatra que estuvo en los campos de exterminio nazi.
Sí, el libro trata de la experiencia personal del autor en un campo de concentración nazi. El autor, como buen psicólogo, aprovecho su reclusión para hacer un análisis psicológico del comportamiento de las personas del campo. Estudió por qué los nazis actuaban así, por qué los judíos que eran elegidos como vigilantes eran peor que los propios nazis y, sobre todo, por qué unos judíos se dejaban morir y otros lograron sobrevivir. Su conclusión es que los que tenían la esperanza de volver a ver a sus mujeres, a sus hijos, los que esperan recuperar algo importante cuando todo terminará sobrevivieron. En definitiva, los que tenían un sueño. De una forma más poética que racional, es a la conclusión a la que llegué en El Faro.

Las frases finales de El Faro me recordaron a El alquimista de Paulo Coelho. ¿Podría ser o es simple casualidad?
Conozco el libro de Coelho pero, aunque es el mismo mensaje, el final de El Faro no sale de ahí. Y lo malo es que no estoy seguro de dónde lo saqué, por eso no pude poner de quién era ese párrafo final. Hace mucho tiempo leí ese cuento, como no lo pude encontrar de nuevo cuando lo necesité, lo tuve que reconstruir de lo que más o menos recordaba. Era necesario porque definía a la perfección de lo que trataba El Faro. Creo que es un relato corto de Borges, pero no estoy seguro.

Pues entonces Coelho puede que también lo sacara de Borges, porque era muy parecido.
La verdad es que me gustaría saber de quién es esa historia con aire a Las mil y una noches. Me suena que era de Borges cuando jugaba a imitar relatos clásicos. Lo malo es que, como no sé ningún párrafo exactamente, no puedo buscarlo en internet.

[Nota del entrevistador: Por una de esas casualidades sorprendentes, al día siguiente de esta entrevista en una entrevista en RNE3 se habló justamente de ese relato. El cuento al que se refiere Paco era en efecto de Borges, Historia de los dos que soñaron, y Coelho se habría inspirado en él para El Alquimista. Aunque el original, en el que a su vez se inspiró Borges, es un viejo cuento sufí de los derviches incluido, efectivamente, en Las mil y una noches.]

 
"Dedico medio día a la ilustración publicitaria y el otro medio a los cómics. Para mí es el equilibrio perfecto."

Compaginas tu trabajo como ilustrador con el de dibujante de cómics, una decisión consciente que te gustaría mantener. ¿Por qué?
En estos momentos dedico medio día a la ilustración publicitaria y el otro medio a los cómics. Para mi es el equilibrio perfecto. Por un lado está el que son dos profesiones que se complementan; la publicidad te mantiene más activo, en cada trabajo conoces gente nueva, los encargos son diferentes unos de otros, te piden soluciones gráficas que jamás experimentarías... En cambio la profesión de autor de cómic suele ser muy solitaria y puedes acabar encerrado en tu propio mundo. El otro gran motivo de compaginar las dos facetas es la libertad. Hacer cómics es lo que más me motiva y me llena creativamente. Por eso me lo tomo como algo muy personal, los hago cuando tengo algo que contar y le dedico el tiempo que creo que merece cada proyecto (dentro de unos plazos realistas de mercado).
     Esta libertad para poder hacer en el cómic lo que me apetece tan sólo puedo permitírmelo desde la seguridad que da tener un pie en la publicidad. Está claro que hay veces que la publicidad me enerva y pienso en dedicarme sólo a los cómics y también hay veces que, cuando llevo casi un año con un álbum, me pregunto por qué no hago únicamente publicidad que es más tranquilo y se gana más dinero con menos esfuerzo. Hay pocos autores que puedan vivir de hacer lo que quieren, ya no hablo sólo del medio de los cómics, en la literatura la mayoría de escritores alternan los libros con los artículos o con las clases.
     En los cómics existen unos pocos autores que puedan vivir haciendo los álbumes que les apetece y al ritmo que quieren, la mayoría de autores que viven únicamente de los cómics (hablo del mercado francés) deben tener una amplia producción que no puede parar. Gente como Sfar o Trondheim no paran de sacar álbumes, escribir guiones... No me extraña que les entren esas crisis existenciales sobre la creatividad y sobre si los dibujantes de tebeos envejecen mal creativamente.

¿Cómo llegas a una editorial francesa importante como Delcourt, con la que publicas Arrugas y ahora, en breve, Las calles de arena?
Ya había publicado tres álbumes en el mercado francés, unos directamente y, en el caso de El Faro, como venta de derechos. Me planteé buscar una editorial francesa "de las grandes" a ver qué tal era eso. Así que aproveché que iba a firmar ejemplares de El Faro en el festival de Angulema para llevar un par de proyectos a varias editoriales. No había concertado ninguna cita y me desmoralicé al ver las grandes colas que se formaban a la entrada de las zonas de entrevistas de los stands de las editoriales. Pensé en olvidarme del tema y enviarlo por mail pero en el último momento me decidí y le eché cara. Fui al stand de Delcourt, me salté la cola y le pregunté al mazas de discoteca que había allí si estaba Monsieur Gregoir (un amigo guionista francés me había dicho que si pasaba por Delcourt lo saludara). El mazas me dijo que toda esa cola era precisamente para ver a Monsieur Gregoir. Yo me reí y le dije que no venía a enseñarle ningún proyecto. Tan sólo quería saludarlo de parte de un amigo suyo. El guardián desapareció en el interior y al poco apareció con el editor. Le saludé de parte del guionista y se quedó bastante alucinado con cara de decir "Y para esto me molestas". Así que antes que se largara pensando en lo raros que son los españoles, aproveché y allí, entre la gran cola de gente y el guardián de la puerta, le enseñé los dos proyectos. Uno era la continuación de Hijos de la Alambra y el otro Arrugas. Muy educado los cogió y me dijo que iban muy liados y que hasta dentro de unos meses no me dirían nada. Al día siguiente, me llamaron para que me pasase por su stand, que estaban muy interesados en publicar Arrugas.

Ja, ja…
Al día siguiente volví al stand de Delcourt. Me salté la cola, esta vez con la cabeza bien alta, saludé al mazas que me dejó pasar y un tipo muy educado me preparó un café y me invitó a sentarme en un sofá hasta que monsieur Delcourt me recibiese. Allí estaba yo, sentado tomando un café con Sfar, Trondheim y demás autores de la editorial. Son las cosas del mercado francés, el día anterior estas al otro lado de la puerta mendigando entrar y al siguiente te tratan como a una estrella del rock.

¿Qué diferencias ves entre el mercado español y el francés?
La gran diferencia es el número de lectores. Las tiradas en Francia son mucho mayores, algunos álbumes llegan a vender tanto como los best-sellers literarios, eso hace que las editoriales puedan pagar unos mejores adelantos y te traten a cuerpo de rey. Pero eso no quiere decir que la calidad de lo que se publica allí sea mejor, una gran parte de lo que se edita es de una calidad que en España sería difícil de editar.

 

Portada provisonal de 'Las calles de arena', el próximo trabajo de Paco Roca

Has cambiado de registro con tu nuevo tebeo, Las calles de arena. ¿Qué pretendes con este nuevo proyecto?
Después de Arrugas necesitaba cambiar de registro, sí. Me gusta que cada álbum sea diferente, aunque con eso puedas marear a tus seguidores y perder a muchos de ellos. Con Las Calles de Arena he intentado contar una historia con una estructura menos planificada que Arrugas, la acción la van encadenando los diferentes personajes pero no hay un nudo y un desenlace muy claros. Se podría decir que Arrugas es el álbum de un guionista y Las calles de arena el de un dibujante. En esta historia era muy importante la ambientación, le he dedicado mucho tiempo al dibujo y al color. Quería con este álbum poder explorar más el aspecto visual, pero sin olvidarme de la historia.

Andas terminándolo ahora, ¿verdad? ¿Cuándo sale?
El álbum se ha retrasado bastante con tanto toda la promoción de Arrugas, pero ya estoy terminando de colorearlo. Saldrá en mayo en España y Francia, si consigo acabarlo...

¿Tienes ya pensado tu siguiente proyecto?
El siguiente álbum aún no tiene nombre y estoy todavía recopilando información, tratará sobre los cubanos que estudiaron en la URSS. Mientras me documento para esta historia, estoy preparando un proyecto con Miguel Gallardo, una especie de diario. Me apetecía mucho hacer algo con él.

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(*) Pepo Pérez es profesor en la Universidad de Málaga, ilustrador y dibujante de cómics (es autor, con guiones de Santiago García, de la serie El Vecino), autor del blog Con C de Arte y escribe habitualmente sobre cómic en prensa (El Periódico, Rockdelux).

Entrevista realizada por Pepo Pérez en diciembre de 2008 para el número de febrero de 2009 de la revista Rockdelux, donde se publicó originalmente en una versión editada y recortada. La conversación se publica aquí de forma íntegra por primera vez. Página creada en marzo de 2009.