comparte





explora

autores

entrevistas

contacta

e-mail

Twitter

Facebook

 

Entrevista a Miguel Gallardo

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'Makoki: Fuga en la Modelo' (La Cúpula)

En los años 80 era el rey del underground. Makoki, el enemigo público número uno, un tipejo violento y malencarado, cuya seña de identidad era un casco lleno de cables, rollito electroshock, se convirtió en el símbolo de una época desde las páginas de la extinta revista El Víbora. Hasta tuvo su propia canción en la movida, firmada por Fernando Márquez “El zurdo” y su grupo Paraíso. Representante del lado más salvaje de la vida, el lumpen, el sexo, las drogas y el rock´n´roll, este mítico antihéroe de papel, un inadaptado social huido del manicomio, traspasó las viñetas y su submundo atrajo a todo tipo de lectores. Algunos de ellos pueden rememorar las andanzas de este personaje clave gracias a la reedición a todo trapo de Makoki: Fuga de la modelo, amparada por La Cúpula y con prólogo de Jordi Costa.
     Makoki llegó a tener su propia editorial y cabecera, incluso dio nombre a una tienda de comics en Barcelona. En Fuga en la Modelo los protagonistas se van a Marruecos a comprar hachís para venderlo en la piel de toro, pero la cosa se tuerce y acaban con sus huesos en la cárcel de la Modelo de Barcelona, de la que pretenden fugarse de inmediato. Serializada en la revista El Víbora, la historia por capítulos, recopilada en un álbum, llegó a vender más de 20.000 ejemplares. Fue un fenómeno social. Miguel Gallardo (Lleida, 1955), dibujante de la serie y uno de los autores más emblemáticos de nuestra historieta actual, recuerda como surgió allá por 1977. El autor catalán ha sabido evolucionar en su trabajo desde aquellos maravillosos años de transgresión subterránea, labrándose una carrera como ilustrador en prensa internacional en cabeceras como Herald Tribune o New York Times.
     Nunca ha abandonado del todo su labor como historietista. Su álbum María y yo, basado en sus vivencias con su hija autista, se llevó el Premio Nacional de Cómic de Cataluña en 2008. “Fue una completa sorpresa para mi”, cuenta el autor. “El hecho de que eligiesen María y yo, que no es una obra muy ortodoxa, y que bebe de varias fuentes, dice mucho del jurado”. Se trata de una obra muy especial. “Surgió de los cuadernos de viajes que hacía para mi hija, donde le iba dibujando toda la lista de gente que a ella le gusta, también de la necesidad de explicar nuestra historia, las relaciones entre un padre y una hija especial y nuestra particular forma de comunicarnos”. Un título más que recomendable, firmado por un dibujante que confiesa si rubor sus influencias: "Todas las del mundo, películas de serie B, dibujos animados, comics clásicos y modernos, la pintura, las tiendas de todo a 100…”.
     Gallardo ha sabido evolucionar con los pies en el suelo. Sus dibujos han inspirado a otros artistas, también aclamados. Toma las ideas para sus historias “de la vida real. Ya descubrí hace tiempo que es la mejor cantera de ideas que hay, lo que tienes justo a tu lado”. A la hora de ponerse a trabajar, aboceta mucho, llena papeles y papeles con ideas, las pasa a tinta, escanea y colorea con su querido Mac. Cita numerosos autores de cabecera: Segar, Vázquez, Charles Adams, Del Arco, Andre François, Savignac, Opisso, Gilbert Shelton, Max, Pepo Perez, Carlos Vermut, Ben Katchor, Spiegelman, Crumb… Creativamente, ve el cómic como un medio en alza. “El acceso de jóvenes creadores y guionistas ha dado un soplo de aire fresco”, explica al respecto. “El hecho de que publiquen a las primeras de cambio una novela como Café Budapest de Alfonso Zapico dice mucho a favor del momento que pasamos”.
      Gallardo ha ilustrado portadas para libros de editoriales de peso y ha firmado junto a Victoria Bermejo varios libros infantiles. Es autor con Angeles Ponce de "¿Qué le pasa a este niño?", una guía sobre la discapacidad. Numeroso premios lucen en su currículum: Salón del Cómic de Barcelona, Society of Newspaper Design, Serra D'Or, Junceda... La época de El Víbora fue “mi bachiller en el cómic, todo lo aprendí allí”. 

¿Echas de menos El Víbora?
Echo de menos el ambiente que había de camaradería gamberra, conviviendo con todos aquellos super-psicóticos dibujantes. Eran otros tiempos y teníamos la mitad de años.  

¿Qué  queda de aquella época?
Creo que mucho, todo el aparente desmadre que generó esa época fue nuestra particular mini-revolución, en una época en que los aparatos del estado y los media no habían tomado las riendas de la comunicación e información. Esa pequeña ventana de libertad sigue generando iniciativas e ideas que veo reflejadas en todas partes, desde las películas de Torrente hasta las salvajadas de Muchachada Nui. Música, diseño… la energía se transforma, igual que nosotros nos hemos convertido en personas diferentes.   

¿Como irrumpió Makoki en escena?
Uf, esta es la pregunta del millón. Saque la idea de un fanzine literario en el que había un cuento que hablaba de un majara que se escapaba del frenopático. Ahí todavía se llamaba Christus, dando la casualidad de que lo había escrito Felipe Borrallo, que era uno de los asiduos de nuestro piso. A partir de la segunda página, en Disco Express, Mediavilla se encargó de los guiones y a veces del dibujo también. Como muchos de los personajes que se han hecho populares, no hay nada premeditado en su creación, un cúmulo de casualidades que da algo que funciona.  

 
"Yo no tenía ni repajolera idea de dibujar cómics. Juanito Mediavila fue mi maestro y mi escuela."

¿Cómo os lo montabais a la hora de trabajar juntos?
Mediavilla hacía los guiones que venían a ser como story-boards, ya que el dibujaba también. Al principio él se encargaba de los fondos, y a veces de las tramas, porque yo no tenía ni repajolera idea de dibujar cómics. Juanito fue mi maestro y mi escuela. A base de repetir páginas me hizo aprender. Al final él me daba los storys abocetados en planos y yo iba añadiendo morcillas de mi cosecha. Era muy divertido y creativo.   

¿Qué  diantres es Makoki?
Makoki es un personaje puente, salvando las distancias. ¡Y qué distancias! Es como Tintín, por si solo no funciona mucho. Hace de catalizador de la peña que tiene al lado. Suele crear los problemas para que la basca los resuelva de la forma más expeditiva posible, aunque a veces el dé también algunas ideas al respecto. Es un proto-punk.  

¿A qué  gente le puede interesar hoy en día?
Las historias no han pasado mucho de moda porque estaban bien construidas. Aparte de a nuestros compañeros de generación, no veo porque no les podría gustar a los que tienen ahora veinte o treinta años. Salvando, eso sí, la barrera del argot que se presenta un poco difícil. Otra cosa es si esta generación de ahora se va a comprar un tebeo de aquella época a estas alturas.   

 
"El Víbora conectaba con una generación, ansiosa de ver reflejados sus modos de vida, sus gustos."

¿Qué fue del underground de los años 80?
El auténtico underground no lo viví apenas. Era el que practicaban Nazario, Mariscal, Max y su pandilla, vendiendo los tebeos en los bares y conciertos, allá a mediados de los setenta. El de El Víbora, ya más comercial, supuso la entrada de un montón de ideas nuevas en un mercado muy anquilosado. Ideas que conectaban con una generación, ansiosa por ver reflejados sus modos de vida, sus gustos, sus drogas y, en fin, otro concepto diferente del que nos habían inculcado nuestros padres.  

Significó mucho…
Como ya he dicho antes, fue una mini-revolución, una pequeña edad de oro para el cómic, en la que una generación nueva de comiqueros, sin tener mucha idea de la técnica y el lenguaje del medio, pero cargados con un montón de conceptos nuevos que ya habían visto surgir en EEUU, en Francia y en Italia, se dedicaron a dinamitar todo lo que había para hacer algo nuevo y, sobre todo, divertido.  

Ahora manejas otro estilo en las historias.
Han pasado los años, se han añadido experiencias y las formas han cambiado. Todo el mundo tiene que renovarse o quedarse en el sitio. Yo abandoné el cómic en los noventa con el álbum de mi padre como último intento de hacer una historia más personal, a raíz del nacimiento de mi hija y la revolución que supuso en mi vida. También fue una entrada de aire fresco en mi manera de ver el cómic, que se simplificó hasta extremos minimalistas. Ahora vuelvo a disfrutar contando historias porque yo mismo he barrido los limites que me había impuesto en mi manera de hacer historietas. Un ejemplo es el Emotional World Tour. Con Paco Roca he vuelto a la idea de colaboración con otro autor que siempre es muy enriquecedora y productiva, inventando un formato nuevo a medio camino entre el carnet de viajes y el relato autobiográfico.  

¿En qué andas centrando tus energías?
Ahora, entre otras cosas, estoy trabajando con Karin, mi pareja, en la animación que irá incluida en el documental basado en María y yo que están realizando para televisión… 

----
(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. Acaba de publicar el libro de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García (Astiberri) y está ultimando un recopilatorio de historietas cortas titulado Te hiero para Dolmen Editorial.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Página creada en enero de 2010.