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Entrevista a Santiago García y Javier Olivares

Por Jose A. Serrano

Portada de 'El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde'

En unos días se pone a la venta en librerías El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde (SM), el primer álbum que publican conjuntamente Santiago García (Madrid, 1968) y Javier Olivares (Madrid, 1964) tras varios años colaborando en historietas cortas en difentes publicaciones. El cómic se enmarca dentro de la segunda ola de títulos de la colección de clásicos adaptados a la historieta que presentó el año pasado SM, y se erige por méritos propios como uno de los más interesantes de la misma. Nos hemos puesto en contacto con los dos autores para hablar con más detalle sobre este trabajo y otros proyectos que el tándem tiene entre manos.

Javier, ¿Cómo surgió el encargo de realizar esta adaptación?

J. Olivares: Pues todo empezó con una llamada que me hizo hace un par de años Elsa Aguiar, editora de SM. Querían encargarme unos cuentos infantiles (curiosamente, cuentos clásicos "modernizados") y me contaron otro proyecto en el que estaban trabajando: una colección de álbumes de historieta adaptando clásicos de la literatura. La idea me pareció muy atractiva, siempre me han gustado esas colecciones de "clásicos" , de hecho yo atesoraba en mi juventud casi toda la colección de Joyas Literarias Juveniles. Me dijeron algunos títulos que tenían ya en mente y me ofrecieron hacer uno. Yo acababa de aceptar el encargo de los cuentos, eran cuatro, bastante complicados y estaba con más trabajo así que decliné la oferta. Además, en aquel momento, la idea que ellos tenían eran álbumes más largos, de 36 o 48 páginas. Su idea era lanzar cinco títulos y al año siguiente, otros tantos, así que decidí dejar el encargo para la siguiente tanda.
     Cuando me dijeron que estaban ya preparando otro grupo de títulos, lo primero que hice fue llamar a Santiago y preguntarle si querría hacer él la adaptación de mi tebeo. Afortunadamente me dijo que sí, cosa que me alegró mucho, no solo porque me parece un guionista extraordinario y es mi amigo, sino porque la idea de adaptar yo mismo un clásico de la literatura se me antojaba poco atractiva. En este caso prefería concentrarme en la narrativa y en el dibujo.
     Nos propusieron varios títulos, nosotros propusimos otros y al final ellos mismos dejaron caer Jekyll y Hyde, cosa que despertó rápidamente mi ilusión victoriana.

Creo que tu participación en esta colección de cómics de SM además ha ido un poco más allá de dibujar este álbum. Otros autores que también han participado en ella han comentado que fuiste en cierto modo su “padrino”, recomendándolos a la editorial…

J. Olivares: Elsa sabía de mi vinculación con el mundo de los tebeos, así que me preguntó si podría asesorarles un poco, a modo de "oteador", sugiriéndoles dibujantes que pudiesen encajar con el proyecto, además de los que ellos ya conocían. Y eso he estado haciendo de vez en cuando. No es un trabajo de editor, por supuesto: yo no escojo a la gente que hace los libros. Solamente amplío su lista de posibles ilustradores y dibujantes y luego ellos deciden.

Viñeta del cómic con el Señor Hyde.

A la hora de afrontar la adaptación a un formato tan breve, os habéis enfrentado a muchas decisiones a nivel de qué mantener, qué cambiar y qué omitir respecto a la novela original...

S. García: Adaptar Jekyll y Hyde tiene sus dificultades, aunque no lo parezca por la cantidad de adaptaciones que hemos visto anteriormente. Pero ésa es precisamente la primera dificultad: que nos lo sabemos tanto que es difícil evitar los tópicos, y que cuesta mucho enfrentarse al material con ingenuidad y descubrirlo como si fuera algo nuevo, en lugar de verlo filtrado a través de las miles de adaptaciones previas que ya conocemos (de las cuales la primera en importancia tiene que ser siempre el corto de Bugs Bunny con el Doctor Jekyll, probablemente mi primer contacto infantil con la historia).
     El relato es tan conocido que inmediatamente tenemos que descartar la perspectiva del original, que es la de una novela de misterio. En el texto de Stevenson, la gracia está en que no se sabe cuál es la relación entre Jekyll y Hyde hasta el final. Plantearse buscar ese efecto a estas alturas es de una ingenuidad absurda, de manera que lo primero que tienes que comprender es que tienes que reconstruir completamente la obra y buscarle otro sentido. Por eso empezamos con una secuencia onírica de tres páginas que no está en el original, para sentar las bases de a dónde queremos ir con nuestra versión.
     Además, literariamente la obra de Stevenson es muy complicada de seguir, porque tiene varios narradores, en ocasiones epistolares, el argumento da vueltas sobre sí mismo y finalmente no se sabe bien quién es el narrador omnisciente y principal de la historia. Por lo tanto, lo más sensato parece tomar los materiales originales, los personajes y situaciones que uno considera transmiten la esencia de la obra, y reordenarlos de forma que cobren un nuevo sentido. Es lo que han hecho en las adaptaciones al cine clásicas, la de Victor Fleming y la de Rouben Mamoulian. Eso supone tener en cuenta las características del nuevo medio al que vas a llevar el texto, y en nuestro caso también el espacio del que disponíamos, que no era mucho.
     Por tanto, eliminas personajes, o cambias su jerarquía, suprimes y reubicas sucesos y tomas todas aquellas decisiones que te parecen necesarias para construir tu propia obra a partir de la de Stevenson, que es el único homenaje digno que puede hacer un creador a otro. En nuestro caso, por ejemplo, añadimos toques de humor precisamente para dar una lectura más adulta a un material que está dirigido expresamente a un público juvenil, aunque de partida fuera bastante sórdido. O sea, para devolverlo un poco a sus orígenes y revelar lo que no se puede revelar a través de la ironía.

J. Olivares: En lo concerniente al dibujo, por ejemplo el caso fue un poco el mismo: qué mostrar, qué insinuar o qué evitar. Santiago ya había hecho un trabajo bastante depurado en este sentido y, llegados a los contados momentos de violencia que tiene la historia, opté por mostrar no el acto violento en sí, sino más bien el momento anterior o posterior. Yo creo que las angulaciones extremas, el uso de las sombras o el color y cierto expresionismo en el trazo ya dotan a los momentos de la suficiente carga dramática. Esto es un ventaja de trabajar con un medio gráfico, que permite usar todos esos recursos para lograr el efecto buscado sin traicionar el espíritu de la historia que estás contando.

Páginas 8 y 9 protagonizadas por Jekyll, en su versión final y en una versión a lápiz inicial (previa al lápiz final y al entintado). Nótese la composición a doble página, característica de todo el álbum. Clic para ampliar.

¿Para afrontar el trabajo os habéis fijado en otras adaptaciones de la historia en cómic, cine o televisión?

S. García: Las dos referencias cinematográficas fundamentales que hemos manejado son, como ya comentábamos, las adaptaciones clásicas de Hollywood de Rouben Mamoulian (1931), con Fredric March, y la de Victor Fleming (1941), con Spencer Tracy, Ingrid Bergman y Lana Turner. A Javier creo que le gusta más la de Mamoulian, pero yo me quedo con la de Fleming, aunque Spencer Tracy sea un Jekyll/Hyde un poco raro, pero a mí me parece más dramática, y además tiene a Ingrid Bergman, así que no hay más que hablar. Hay una versión muda que no he llegado a ver, y en la memoria tengo grabada El Doctor Jekyll y su hermana Hyde, una bizarrada muy perturbadora de la Hammer que vi de crío en algún programa de Chicho Ibáñez Serrador, creo.
     Aunque reconozco que de todas las versiones cinematográficas, la que más me ha servido ha sido Mary Reilly (1996), la adaptación que hizo Stephen Frears con Julia Roberts y que me ha servido precisamente para saber lo que no hay que hacer: no hay que ponerse por encima del material, no hay que creerse que uno es más listo que el autor del texto, no hay que intentar deconstruir la obra... Mary Reilly me enseñó mucho sobre cómo no hacer una adaptación.
     Y me temo que lo mismo se puede decir de la adaptación al cómic que hicieron Kramsky y Mattoti, que nunca me harto de mirar pero que me resulta bastante ilegible porque la narración está supeditada al texto original y al despliegue gráfico de Mattoti. Aunque reconozco que no lo he mirado durante el proceso de elaboración de este álbum y mi recuerdo es un poco borroso, ahora me entran ganas de revisarlo. La verdad es que el material que más hemos manejado durante la elaboración de nuestro álbum ha sido el texto original de Stevenson.

J. Olivares: Yo sabía de las adaptaciones de Mamoulian y Fleming, pero no las había visto. Las he visto ahora, a raíz de trabajar en el libro. Curiosamente las dos son visualmente muy parecidas, porque realmente la de Fleming es un "remake" de la de Mamoulian, conservando una estructura muy parecida e incluso escenas rodadas casi iguales. Las dos me sirvieron bastante para el tebeo y saqué mucha información de indumentaria (sobretodo de la de Mamoulian, más correcta que la de Fleming, algo más intoxicada por la moda de los años cuarenta en los que se rodó) y de decorados y ambientación. No soy un obseso de la exactitud histórica y creo más (como Giraud decía de la fidelidad de su Blueberry) que la época tiene que ser verosímil no verdad. De hecho, aunque la película no sea una buena adaptación (como apunta Santiago) me gustan muchas de las cosas que exhibe Mary Reilly precisamente por un trabajo de ambientación muy estilizada, casi teatral. Y por un Hyde de Malkovich que se aleja del monstruo victoriano de las otras adaptaciones, para revelarse como una especie de bestia moderna.

Páginas 12 y 13 protagonizadas por Hyde, en su versión final y en una versión a lápiz inicial (previa al lápiz final y al entintado; la versión a tinta sin colorear se puede ver aquí). Nótese el uso de una gran viñeta a sangre, recurso se utiliza en la historieta siempre que aparece Hyde. Clic para ampliar.

Uno de los aspectos más llamativos de vuestro cómic es la composición de página. Por un lado, por el uso de páginas dobles en la línea del 300 de Frank Miller o del Atmósfera Cero de Jim Steranko. Por otro, por la composición simétrica de las viñetas, salvo unas pocas excepciones.

S. García: Bueno, es que Atmósfera cero es el tebeo más molón de todos los tiempos, de manera que es difícil sustraerse a su influencia. Uno lee Atmósfera cero de chaval y se pasa la vida intentando hacer Atmósfera cero. Por otra parte, la idea de hacer las páginas dobles nos permitía explotar la doble faceta de Javier, como dibujante de cómic y como ilustrador, lo que me parecía apropiado al tratarse de una adaptación de carácter juvenil, y además para una editorial con una larga tradición en cuentos para niños. ¿Por qué no buscar ese terreno híbrido que es, al fin y al cabo, el terreno en el que se desarrolla toda la carrera de Javier? Además, las páginas dobles detienen el tiempo de una manera que hace que podamos dar la impresión de que el tebeo dura más de lo que aparenta por las escasas 28 páginas que tiene, y nos permite darle un tono más literario, si se puede decir así. Y por último, las páginas dobles hacen que el resultado final sea algo especial. Aparte de lo poco o mucho que te guste, te vas a acordar de Jekyll y Hyde porque era "ese tebeo de las páginas dobles". Nosotros nos hemos divertido mucho haciéndolo así.
     Las simetrías tampoco son casuales. De hecho, buscamos deliberadamente la utilización de elementos dobles o de parejas de elementos en las viñetas. Creo que es una metáfora que no necesita explicación.

J. Olivares: Cuando Santiago vino con la idea de las páginas dobles con una viñeta grande, tengo que reconocer que durante un segundo me desconcerté. Entonces me dí cuenta de porqué me gusta trabajar con él: por cosas como esta, por cómo se plantea su trabajo como guionista. Es curioso, como apunta Santiago, que el uso de viñetas grandes produzca la ilusión de tiempo detenido. Es interesante plantearse que para lograr una percepción del tiempo determinada en el lector, los autores de tebeos lo hagamos mediante la manipulación del espacio. Y en esta caso usamos un dibujo grande, a modo de ilustración, pero que al ser introducida en la maquinaria narrativa del tebeo se transforma a la vez en una viñeta.
     Pensamos mucho también en las dualidades, en las simetrías: si la portada es con Jekyll, la contra es con Hyde, las guardas una para cada uno... ese tipo de detalles. Funcionan a veces a nivel inconciente claro... pero las tuvimos en cuenta. Y a mi también me parece que Atmósfera Cero es uno de los tebeos más molones de la historia de los tebeos.

Otro detalle de la narración gráfica que me ha llamado la atención es como diferenciáis entre las escenas protagonizadas por Hyde y las protagonizadas por Jekyll, jugando con el uso de viñetas a sangre.

S. García: Claro, una de las cosas divertidas de trasladar una obra a otro medio es utilizar los elementos propios de ese medio para transmitir el sentido de esa obra, y en este caso, el recurso de jugar con la sangre y la caja nos venía muy bien. El mundo de Jekyll es ordenado, cuadriculado y limitado, el de Hyde es desordenado, orgánico y desbordante. Así es también la puesta en página de cada uno de ellos.

J. Olivares: Sí, esto también lo hablamos desde el principio, hacer una diferenciación gráfica de los mundo de ambos. Por ejemplo, Santiago me sugirió la idea de que las líneas de las viñetas de Jekyll fueran rectas y las de Hyde más irregulares. También trabajé con este concepto en el dibujo del álbum y mientras que el mundo de Jekyll está construído por líneas perpendiculares y composiciones más estáticas, el entorno de Hyde es anguloso, todo está más inclinado y parece que se tambalea. La página doble de Hyde paseando por Londres y pasando de los barrios de clase alta a los barrios bajos resume bastante bien esta idea.

Páginas 4 y 5, protagonizadas por Jekyll. Clic para ampliar.

En el álbum hay una doble página que me ha parecido muy curiosa, donde jugáis con la posición de las viñetas en la página para variar lo que en principio sería el orden de lectura “natural” de las viñetas gracias a su posición en la página. La viñeta tres ocupa toda la parte inferior de la doble página con una sección transversal de la casa de Jekyll, donde la mitad izquierda está ambientada por la mañana y la parte derecha por la noche. Tras leer la parte izquierda (día) de la viñeta tres, con Jekyll bajando las escaleras y atendiendo la correspondencia, pasamos a las viñetas cuatro a seis, para luego volver a la viñeta tres, con la parte posterior de la casa durante la noche, y Jekyll en el laboratorio. ¿No os preocupó confundir al lector?

S. García: Ja ja, me alegra que me hagas esa pregunta. Esa doble página es lo más difícil de todo el libro, sabíamos que podía confundir al lector y que de hecho lo haría, pero no pudimos resistirnos al diseño. Al fin y al cabo, el cómic no es sólo narración, también es dibujo y, sobre todo, diseño, y si a veces todos los valores entran en conflicto, no siempre tiene por qué salir ganando la narración. En este caso concreto, si a la primera no lees las viñetas en el orden correcto, lo peor que puede pasar es que al llegar al final de la página vuelvas atrás y te las releas como es debido, lo cual lo único que va a hacer es bajar un poco el ritmo de lectura y aumentar la densidad del libro. Nada malo, creo. Pero vamos, si te lo lees correctamente desde el principio, mejor, claro.

J. Olivares: Esta página supuso todo un reto, sí... Teníamos a favor la lógica interna de la narrativa de los tebeos y en contra que el lector quizá podía desconcertarse un poco, pero la idea tenía mucha fuerza y una lógica dentro del relato. No se trataba de hacer exhibición sino de usar los mecanismos del medio para lograr un efecto. También aquí vemos una perspectiva interior de la casa de Jekyll completamente falsa, es como un decorado teatral. Es la página que mas trabajo me costó, para intentar encajar todas la piezas y que se incorporara con naturalidad al estilo del tebeo, sin llamar especialmente la atención.

Hay un detalle de vuestra adaptación que me ha parecido muy bien pensado por la vertiente “didáctica” que puede tener este cómic, que es dedicar la última página de la historieta a comentar brevemente quien fue R. L. Stevenson y la importancia contemporánea de la historia de Jekyll y Hyde. Incluso os permitís un pequeño guiño final, con un autorretrato de ambos en la última viñeta.

S. García: En realidad, la inspiración viene de la problemática sobre el narrador del texto original, un detalle que los especialistas han discutido con pasión. ¿Por qué no añadir al narrador -los narradores- al texto en esta ocasión, para desmontar en parte el propio mecanismo de la ficción? Por supuesto, al estar al final, la página funciona como un epílogo desligado del relato principal, y así no afecta directamente a la experiencia de lectura de éste. Además, tiene un punto didáctico que imaginaba que iba a gustar a los editores de SM, y creo que así ha sido. Y al fin y al cabo, Jekyll y Hyde es una historia sobre la dualidad, y nosotros somos un solo autor compuesto de dos personalidades, ¿cómo no terminar planteando esa reflexión sobre la tarea creativa en el cómic?

J. Olivares: En este caso además, la definición de Santiago "un autor de dos personalidades" se manifestó en bastantes ocasiones, ya fuese con Santiago proponiéndome planos diferentes a los que yo había hecho en un principio, o sugiriéndome cambios de color o yo moviendo de sitio viñetas y matizando frases o palabras. No hay una línea precisa que divida de forma estanca nuestro cometido. Trabajar así es para mí la forma más lógica y útil de colaboración y la que más beneficia a la obra, que es nuestro objetivo final.

Muestras del abundante trabajo de preproducción realizado
por Javier Olivares para el cómic.
Más, en su blog.

Javier, en los últimos años tu carrera se ha centrado más en la vertiente de ilustrador, y venias realizando básicamente historietas cortas. Creo que la más extensa que te había visto en la última década era de cuatro páginas. ¿Cómo has afrontado la realización de una historieta de 28 páginas?

J. Olivares: Pues con mucha disciplina, la verdad. Es el único truco en trabajos largos. Ayudaba bastante también el hecho de que al ser dobles páginas con una gran ilustración, las trabajaba a la vez y una vez que tenia resuelta la viñeta principal, las dos páginas casi estaban listas. Ha sido un trabajo que he hecho con bastante rapidez... han sido alrededor de tres meses, lo cual para alguien con mi currículum es una especie de hazaña. Pero bueno, yo creo que desde el principio, el proyecto estaba muy claro, tanto Santiago como yo estábamos muy enfocados y la cosa fluyó con bastante eficacia. Yo a veces me sorprendía y tenía la extraña sensación de que ya tenía este tebeo en mi cabeza, y que solamente lo estaba trasladando al papel. Espero que esto haya roto algún maleficio que otro y pueda embarcarme en otros proyectos similares.

Javier, ¿Cuál es el proceso que sigues a la hora de enfrentarte a una página y qué materiales utilizas? Me ha llamado la atención que en la versión preliminar las páginas se pueden ver las viñetas abocetadas, pero sobre una rotulación y esquema de viñetas realizado por ordenador.

J. Olivares: Yo siempre entiendo la página como una unidad y lo que realmente disfruto es el paso previo al dibujo en sí: la planificación. El momento en que conviertes un guión escrito en páginas de un tebeo y ves cómo funciona el ritmo de lectura y decides los planos, y piensas en la relación de unas viñetas con las otras. Una vez has resuelto eso, el tebeo ya está hecho. Luego solamente tienes que dibujarlo, que es otro proceso fascinante si quieres pero con un recorrido más lleno de baches, más manual y de puesta en práctica de un oficio.
     En este caso usé el ordenador para montar los bocetos previos al lápiz definitivo. Trabajaba las viñetas en folios sueltos, haciendo bocetos rápidos y con todo eso, montaba las páginas. Estas versiones crudas me servían para ver si funcionaba la narrativa, colocaba los bocadillos entonces para ajustar los espacios y después ya hacía sobre eso el lápiz definitivo.
      La tinta está hecha en dobles páginas, en un solo original, no montaba las viñetas una vez entintadas... lo hice a la manera clásica, vaya. Quería que el dibujo tuviera mucho negro, que la tinta tuviera cierta fuerza y que el trazo estuviera presente. El coloreado si es digital, aunque he utilizado algunas texturas, para añadirle un poco de interés al color plano. Para el aspecto del color invoqué el espíritu cromático de esas películas de los años 50 que dirigía Richard Fleisher... con esos verdes irreales y esos cortinajes rojos. Un poco como el concepto de color de las películas de la Hammer.

Dos de los cuatro carteles promocionales realizados expresamente por los autores para publicarse durante el mes de julio en cuatro webs españolas espacializadas diferentes (Entrecomics, Zona Negativa, La Cárcel de Papel
y esta Guía del cómic), una diferente en cada sitio
.

Si la colección de SM continua con nuevas entregas (o surgiera la opción para una colección similar de otra editorial), ¿habría algún otro “clásíco literario” que os gustaría adaptar al cómic en el mismo formato que Jekyll y Hyde o en un álbum más extenso?

S. García: Nosotros teníamos un par de propuestas que la editorial rechazó antes de sugerirnos Jekyll y Hyde. Javier es fan de 20.000 leguas de viaje submarino y yo de La guerra de los mundos. Si nos piden algo nuevo, a mí me gustaría hacer La vida es sueño. Aunque el otro día le sugerí a Javier la posibilidad de hacer un Hamlet sin palabras y creo que se ha emocionado...

J. Olivares: ¡Hombre, es que es una idea estupenda! Además de las jugosas posibilidades visuales que me provoca, yo creo que serviría para poner a prueba el medio en sí. Y mucho más que otras adaptaciones más pendientes de la palabra, o más reverentes con un texto conocido. Pero vaya, creo que de momento tampoco se ha planteado en la editorial otra nueva remesa de títulos. Seguramente más adelante.

Aunque colecciones como Joyas Literarias Juveniles de Bruguera o la Classics Illustrated en EEUU fueron muy populares en sumomento, las adaptaciones al cómic de clásicos universales llevaban algunas décadas algo dejadas de lado. Hasta que en los últimos años parece que hay un nuevo "boom", con colecciones específicas en editoriales de primera línea de Francia (Colección Ex Libris de Delcourt), Estados Unidos (la línea Marvel Illustrated) y ahora España (SM). ¿Qué te parece este fenómeno? Que se produzca en el contexto actual de auge de la novela gráfica y de "normalización" del cómic creo que no es casual...

S. García: Sí, veo por dónde vas con lo de la novela gráfica, pero sinceramente, no opino igual. Marvel ha hecho adaptaciones de clásicos antes, y de hecho en los 70 tenía una colección dedicada específicamente a eso. A finales de los 80 y principios de los 90 se publicó otra colección de clásicos adaptados al cómic en Estados Unidos que tuvo bastante importancia, con trabajos muy serios de autores como Peter Kuper, Bill Sienkiewicz o Rick Geary. Y estoy seguro de que en el mercado francés, que conozco menos, tampoco ha dejado de haber intentos durante todo este tiempo. En mi recuerdo, desde que soy lector de cómic, hace casi 40 años, siempre ha habido en el mercado adaptaciones al cómic de clásicos de la literatura, no lo veo como un fenómeno nuevo y tampoco veo que se esté haciendo con una perspectiva nueva. En general, la idea es hacer una versión más o menos ligera y juvenil, "acercar los clásicos de la literatura a los niños", o dicho de otro modo: "la letra con dibujo entra". 


'La Tempestad'


'Pobre marinero'

     Otra cosa sería que en esas colecciones estuviéramos viendo adaptaciones de la literatura al cómic en formato novela gráfica, con libertad para los autores, y que estos las tomaran como obras personales surgidas de su propia iniciativa. Por ejemplo, La tempestad, que hice con Peinado y publicó Astiberri, podría entrar dentro de la categoría de adaptación de obra literaria con sensibilidad de novela gráfica y perspectiva de autores, no de "clásicos ilustrados". O el Pobre marinero, de Sammy Harkham, que ha publicado Apa Apa. Pero estos tebeos se mueven ya en otra esfera diferente de la que estamos discutiendo aquí, que es el de las colecciones orquestadas por las editoriales. No me parece que estas colecciones de clásicos sean más "novelescas", ni adultas, que las que ha habido siempre.
     Si te parece que hay un revival es, probablemente, porque vivimos un momento de grandes expectativas en el cómic, muchas editoriales están probando las aguas y se están reanimando muchos géneros no convencionales -o sea, todo lo que no sea superhéroes en Estados Unidos o aventuras en Europa- con el fin de intentar captar a lectores no convencionales. Los clásicos son una vía de entrada muy accesible al cómic, así se ha interpretado siempre cuando se han dirigido a los lectores infantiles, y también se sigue interpretando ahora. Para una editorial como SM, que no sabe nada de cómic, lanzar una colección de clásicos permite tener un cierto control del producto. Al menos eso sí saben lo que es, al menos eso sí pueden entenderlo y a partir de ahí empezar a construir su propio catálogo, en el que presumiblemente querrán irse alejando de las adaptaciones literarias hacia materiales más originales. 
     A mí, de hecho, me gustaría que se explotara un poco más la vía de las adaptaciones de literatura contemporánea en lugar de volver siempre una y otra vez sobre los mismos viejos clásicos desgastados. De ahí podrían salir cosas nuevas. Me imagino una adaptación al cómic de Nada, de Carmen Laforet, ja ja...

Además de vuestras historias cortas sobre arte y este Jekyll y Hyde, no es la primera adaptación literaria en la que os enfrascáis juntos, y hace tiempo se pudieron ver algunas páginas de Beowulf, un proyecto para adaptar a la historieta el poema épico que curiosamente Robert Zemeckis llevó al cine hace poco. ¿Cómo acabó aquel proyecto?

S. García: ¡No ha acabado! ¿Ha acabado, Javier?

J. Olivares: No, no... Los tebeos se acaban cuando se publican, y éste aún no se ha publicado. Es algo que llevamos (o llevo, más bien) arrastrando varios años y que ha pasado por toda clase de fases. Tenemos 22 páginas terminadas y en su momento hubo editoriales interesadas y alguna oferta extranjera pero a mi se me hizo terriblemente difícil emprender la tarea de acabarlo con las condiciones económicas que ofrecían en aquellos momentos. Beowulf es un trabajo muy exigente y no solo por el dibujo, sino también por mi decisión vikinga de hacer todo el tebeo pintado a gouache. El resultado es precioso, pero el trabajo que lleva algo así es realmente agotador y muy excluyente: si te pones a hacer eso apenas puedes encargarte de nada más. Y en esas estamos. Hace poco volví a hacer algo de trabajo de diseño de personajes y me alegró comprobar que gráficamente todo seguía en mi cabeza: los personajes y el estilo se mantienen intactos. Yo no lo he dado por cerrado, vaya. Está ahí, agazapado tras un fiordo esperando su momento.


Secuencia de tres viñetas de Beowulf, la primera colaboración García&Olivares.

Santiago, además de este Jekyll y Hyde y el proyecto de Beowulf, llevas ya un tiempo realizando historietas cortas con Javier para diferentes revistas, y todas están relacionadas de una forma u otra con el Arte. Lo que muchos de tus lectores seguramente no sepan es que eres licenciado en Historia del Arte. ¿Qué nos puedes contar de estas historietas cortas? ¿Hay un “master plan” para acabarlas recopilando?

S. García: Es uno de esos proyectos que surgen de forma casual. Hicimos varias historietas cortas para distintos medios y cuando nos dimos cuenta teníamos varias que eran sobre temas de arte, y pensamos que cada vez que tuviéramos oportunidad de hacer otra, la haríamos sobre arte y así algún día podríamos recopilarlas en un libro temático. En la actualidad estamos adaptando Las vidas de Vasari en El Manglar. Cuando veamos que tenemos una cantidad suficiente de páginas para plantearnos la recopilación, supongo que haremos alguna historieta más que sea exclusiva para el libro y lo moveremos por editoriales. Ya que estamos con arte y adaptaciones, una cosa que me gustaría incluir en ese libro es una adaptación de La obra maestra desconocida, de Balzac.

J. Olivares: La verdad es que estas historietas sobre arte es uno de los proyectos que comparto con Santiago que más disfruto. De hecho, las tres páginas que hicimos sobre el Guernica para la Semana Negra es una mis historietas preferidas, con aquella manera de plantearla con tiras diferentes, collages y un sentido del humor vitriólico y preclaro. De vez en cuando hablamos del tema y me cuenta algunas ideas estupendas que hacen que empiece a afilar los lápices con impaciencia. Es un trabajo hecho en plan guerrillero: cuando alguien nos pide a alguno de los dos unas páginas aprovechamos para hacernos una nueva y engordar el proyecto. Creo que cuando lo acabemos, va a ser un libro muy especial.


Viñeta de El Coloso, una de las historietas cortas sobre Arte del tándem García&Olivares. Se puede leer entera en el blog de Olivares.

Javier, tu obra como historietista se había caracterizado hasta no hace mucho porque siempre habías escrito tus guiones, salvo alguna excepción (en la serie Maria Misteri que hiciste para Tretzevents con guión de Vergara). En los últimos años es justo al contrario, y salvo alguna excepción (las historietas de Astro), creo que todas tus historietas han sido en colaboración con Santiago. ¿Cómo surgió la colaboración con Santiago en primer lugar? ¿El tándem García/Olivares tiene cuerda para rato?

J. Olivares: Sí, yo siempre me he escrito mis tebeos, salvo en casos puntuales, como el de Bernardo que comentas o algunos Cuentos de la estrella Legumbre, que fueron más bien colaboraciones microscópicas.
     La colaboración con Santiago surgió hace ya muchos años. A él le conocía bastante ya que yo colaboraba con la revista U, que él dirigió durante un tiempo y formaba parte de mi grupo de amigos. También sabía que quería escribir tebeos (él mismo me lo comentó en alguna ocasión) y un día me dijo que tenía un guión para un álbum y que yo era el dibujante ideal para hacerlo. Era Beowulf y la odisea que vino después es casi tan mítica y titánica como la del héroe mismo...
    Desde entonces puedo decir (con voz tópica) que he visto crecer al Santiago guionista, tanto en sus colaboraciones con otros dibujantes (como Pepo Perez o Javier Peinado) como en los diversos proyectos que tenemos entre manos.
Me gusta mucho cómo escribe y me parece muy inteligente la mirada que tiene sobre el medio en el que trabajamos. Con él estoy haciendo tebeos y nos divertimos mucho explorando este territorio y sus cavernas, como dos espeleólogos con sus linternitas. Y sí, tenemos una soga muy larga y víveres en abundancia.

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Los interesados en la obra de ambos autores también pueden seguir el blog de Santiago García o los dos blogs de Javier Olivares, donde ambos han hablado y mostrado más bocetos, diseños y páginas de su versión de Jekyll y Hyde.

Entrevista realizada por Jose A. Serrano. Entrevista conducida por e-mail en septiembre de 2009. Documento creado en septiembre de 2009.