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Entrevista a Chema García

Por Valentín Vañó (*)

 

Portada de 'Cortocuentos' (Astiberri)

La gran sorpresa del año pasado fue un librito pequeño y cuadrado, grueso y mágico, llamado Cortocuentos. Con su lirismo y su veneno, Cortocuentos nos sedujo a los lectores de cómics gracias a la honestidad con que sus autores fusionaron sus respectivos imaginarios de sueños y pesadillas. El cineasta y periodista Borja Crespo y el ilustrador Chema García han sabido destilar en su innovador libro la mejor clase de ficción infantil: la que también seduce a los adultos. 
     La categoría gráfica de Cortocuentos no es casual: Chema García (Granada, 1973) ha sido colaborador de la editorial SM, para quienes ha ilustrado diversos libros infantiles, así como para otras editoriales y revistas, y se ha dedicado también a la ilustración publicitaria. Nominado como autor revelación en el Salón del Cómic de Barcelona en el año 2000, García es desde hace años un autor activo en la escena independiente, con títulos publicados como Diox (Subterfuge, 1999), con guión de Borja Crespo, o Federico en los infiernos (Under Comic, 2000), además de innumerables colaboraciones en revistas como Monográfico, La ComictivaCretinoAmaníacoMister KEl Manglar o Dos Veces Breve. En el apartado de las anécdotas, el dibujante de Cortocuentos ha sido actualidad en los últimos meses por su participación en El Gran Vázquez, la película que recorre la vida del legendario historietista Manuel Vázquez: las manos de García doblarán a las de Santiago Segura cuando el personaje aparezca dibujando en pantalla. Sin duda, una experiencia muy simbólica para un autor que considera a Vázquez una de sus tres grandes influencias, junto a Robert Crumb y Moebius.

Borja Crespo y tú  sois, además de colaboradores, amigos. ¿En qué circunstancias os conocisteis y cómo ha evolucionado esa relación con los años?
Nos conocimos allá por el 98. Nos presentó Christian Osuna, entonces editor de Under Comic y fue en las antiguas oficinas que Subterfuge tenía por Chueca. Han pasado algo más de diez años y lo celebramos con los Cortocuentos, una recopilación de relatos bastante personales. Ha sido algo más de un año de trabajo y siempre puede aparecer cualquier otro proyecto pero estamos bastante cómodos con esto y esperamos que continúe. Yo con Borja salto un precipicio si hace falta. 

Cortocuentos ha sido un éxito. ¿Cómo viviste el proceso de creación del libro?
Siempre me han gustado las historias de Borja en la onda de Devuélveme mi secreto, así que le comenté la posibilidad de tirar por ahí. Cuando me envió los primeros Cortocuentos todo fluyó a las mil maravillas. Borja los saca de dentro, son de verdad, y yo quiero dibujar esa verdad, porque estamos rodeados de mentiras. El desarrollo ha sido intenso, no quería dibujar todas las páginas del tirón con un estilo concreto. Borja me iba mandado los Cortocuentos, que tienen cada uno su mundo particular, y yo iba planteándome su puesta en escena de forma independiente. Si dibujaba en un momento vital alegre y disparatado, me dejaba influir; si pasaba por otro más gris u oscuro, pues el resultado lo reflejaba. Así son los Cortocuentos

Si no me equivoco tú  eres diseñador profesional y te dedicas al dibujo como segunda ocupación. ¿Cómo compatibilizas ambas disciplinas? ¿Te sientes a gusto con el diseño o te molaría ser dibujante a tiempo completo?
Hago de todo. Mi afición por el dibujo comenzó cuando mi madre me ponía ya de niño como modelo para sus cuadros. Yo olía constantemente a potingues tipo aguarrás y esas cosas; desde entonces tuve un lápiz en la mano, pero fue bastante tarde cuando empecé a pensar que podía ganarme la vida dibujando. Antes trabajé de mecánico, carpintero industrial, pintor de brocha gorda, etc. Cuando comencé a trabajar en publicidad era aficionado a los tebeos, pero necesitaba ganar dinero y me llamaba más la atención el trabajo que hacían los dibujantes en publicidad, así que empecé por ahí y en este oficio es normal también tocar el diseño gráfico. Al final uno acaba haciendo un poco de todo. He vendido acuarelas a los turistas en la Alhambra, he trabajado para el cine, he tenido comercio a pie de calle y en definitiva he sido siempre bastante inquieto. Para mí es algo normal hacer de todo un poco. Realmente es la creatividad lo que me impulsa, me da igual desarrollarla con un lápiz o un ordenador. Primero se enciende la bombillita en la cabeza, la técnica viene después. Solo busco sentir la mayor libertad posible, haga lo que haga. 

Sois varios los dibujantes que empezasteis en los noventa y que ahora estáis siendo recuperados de forma muy chula. Pienso también en Juaco Vizuete o Joan Marín, por ejemplo. ¿Crees que vuestro regreso es un síntoma de la buena salud del cómic nacional?
Al pensar en la salud del cómic nacional me vienen a la cabeza la 13 Rue del Percebe y el camarote de los hermanos Marx; veo un disparate tras otro en el que además todos participamos dando brincos y gritando. Algo loco. Por otro lado, estoy a escasos días de abrir una librería con libros y cómics a cascoporro, así que espero a partir de ahora saber algo más sobre este misterioso mundo de las viñetas. 

 

Portada de 'Federico en el infierno' (UnderCómic)

Recientemente has subido a Internet Federico en el infierno, uno de tus primeros tebeos, que en su momento editó Under Comic, allá por el año 2000. ¿Cuál es tu percepción de esta obra, diez años después?
Federico en el Infierno contiene en su historia dudas y preocupaciones que rondaban mi mente en aquel invierno de 1999 al 2000, y otras que traía a cuestas. Con ese tebeo me hice más viejo: cuando lo terminé sentí que me daba un síncope, algo fuerte. Después, el mundo que me rodeaba ya no era igual. Lo peor es que no solamente no conseguí despejar dudas, sino que surgieron más todavía y entré en un periodo de cierto vértigo. Se juntaron varias cosas: Federico en el Infierno, mi nominación en el Salón del Cómic de Barcelona, SM, Rolling Stone… todo me vino de golpe y me costó asimilarlo.

Aunque se está  hablando mucho, y con razón, de Cortocuentos, Borja y tú habéis colaborado antes en otros proyectos. ¿Tenéis previsto crear nuevas historias de Diox, al que recuperasteis hace un par de años para El Manglar?
Diox es un antihéroe y como tal da rienda suelta al desenfreno matando seres del Averno o bebiendo Jack Daniels. Es un hijito de Zona 84 y Metal Hurlant, sin embargo, ya no se hacen ese tipo de publicaciones y por eso está parado. Borja, a ver si nos dan una oportunidad en Heavy Metal, ja, ja. Lo mismo si llega un nuevo ciclo, una nueva época de atracción por la devastación atómica y los locos con greñas, nos comemos una rosca, mientras tanto el mundo seguirá privado de Diox. Y es una pena, porque un callejón de la gran ciudad con ratas, delincuentes y muertos endemoniados siempre alegra la vista, ja, ja. 

Cuéntanos cómo has vivido la vida comercial de Cortocuentos, ahora que ya han pasado varios meses. ¿Se confirma que habrá segunda parte en breve?
El libro está teniendo buena acogida y eso siempre es gratificante y sinónimo de futuro. Es más que probable que tengamos una nueva entrega. En lo que se refiere a la promoción, lo mejor es poder ver a los amigos de los tebeos por aquí y por allá y disfrutar de eso, que no todo es estar en la mesa de dibujo trabajando.  

Nos hemos enterado por tu blog que había interés por parte de Dolmen de publicar tu proyecto Neozombi en la línea Siurell. ¿Finalmente habéis llegado a un acuerdo?
De Siurell no se nada desde hace tiempo. Neozombi es un ser bastante complejo, es un muerto viviente y por ese motivo mucha gente espera de él zarpazos y gruñidos, pero Neozombi tiene una visión que va más allá, le apetece tener su propio tebeo, sí, pero es verdaderamente exigente con el tema, no tiene prisa, quiere que su libro esté cuidado y sea ciertamente tenebroso. Y ni se le pasa por la cabeza hacerlo a cambio de nada. De todas formas, yo me preocupo algo de esto, pero él probablemente ni lo piense, ahora mismo puede estar metido en algo completamente diferente como cazar ballenas en el Pacífico. Vaya usted a saber. 

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(*) Valentín Vañó (Teruel, 1974) escribe regularmente sobre cómic en diversos medios, como Rockdelux o El Manglar, además de en su blog cultural, Técnica del quemarropa. En la actualidad, trabaja en el guión de su primera novela gráfica, Creación, romance y muerte de Superhéroe X

Texto de Valentín Vañó, cedido para Guía del cómic. Parte de la entrevista fue publicada, extractada, en El Manglar #11 (Dibbuks, 2009). Para la ocasión se reproduce en su totalidad, y se ha actualizado con algunas preguntas adicionales realizadas para la ocasión. Fe de errores: En el texto publicado en El Manglar #11 se indicaba erróneamente que Crespo y García se conocieron por mediación de Christian Osuna en la oficinas de UnderCómic, cuando en realidad fue en las de la productora Subterfuge (ubicadas ambas en el mismo barrio de Chueca). Página creada en abril de 2010.