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paracuellos (SERIE)

 Autor:
Carlos Giménez

 
  Los niños, protagonistas absolutos de Paracuellos
¿De qué va? // Autobiográfico. Paracuellos recrea anécdotas e historias de la vida diaria de los niños que vivían en los hogares de Auxilio Social en la postguerra franquista. Se trataba de una especie de orfanatos donde iban a parar los niños que habían quedado total o parcialmente desamparados a causa de la guerra civil (porque habían quedado sin parientes o porque los familiares vivos no podían mantenerlos). Las historias de Paracuellos (nombre que corresponde a uno de los hogares de Auxilio Social donde se situa la acción) se basan en las vivencias del propio autor, que creció en uno de estos centros, y de algunos de sus compañeros de infancia, y están estructurados en forma de historietas cortas de entre 2 y 8 páginas cada una.

Sobre el cómic // Paracuellos está considerada como la obra más destacada de Carlos Giménez, uno de los autores españoles más notables de la historia del cómic. La producción de la serie se realizó en dos etapas diferenciadas, ya que los primeros dos álbumes fueron realizados a finales de los años setenta y primeros ochenta y casi 20 años más tarde, a finales de los años 90, Giménez retomaría la serie para realizar cuatro álbumes más. Con estas cuatro entregas adicionales, publicadas entres 1999 y 2003, el autor ha dado por cerrada la serie, y recibió por Paracuellos 3 el premio a la Mejor Obra y Mejor Guión de 1999 en el Salón del Cómic de Barcelona.

GALERÍA

GUÍA DE LECTURA

La edición más reciente de Paracuellos consta de seis álbumes (formato álbum europeo estándar, en tapa dura) publicados por Ediciones Glénat entre 1999 y 2003. Posteriormente ha aparecido en 2007 un volumen integral de mano de Random House Mondadori, en su sello DeBolsilo.

Paracuellos
48 pgs. Prólogo de Antonio Martín sobre los hogares de Auxilio Social. Editado originalmente en 1977 por Amaika y en 1978 por Ediciones De La Torre, fue reeditado por Glénat el año 2000.

Paracuellos 2
64 pgs. Incluye un prólogo/dedicatoria de Carlos Gímenez, y un epílogo del propio Giménez titulado "Algo más sobre Auxilio Social". Editado originalmente en 1982 por Ediciones De La Torre, fue reeditado por Glénat el año 2000.

Paracuellos 3
48 pgs. Publicado por Glénat en 1999. Prólogo del teórico Jesús Cuadrado (coordinador/autor de De la historieta y su uso, 1873-2000).

Paracuellos 4
54 pgs. Publicado por Glénat en mayo de 2001. Prólogo de Josep María Beá (historietista de la generación de Giménez y autor de Historias de la taberna galáctica).

Paracuellos 5
52 pgs. Publicado por Glénat en mayo de 2002. Prólogo del escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, director de la Semana Negra de Gijón.

Paracuellos 6
64 pgs. Publicado por Glénat en junio de 2003. Prólogo del escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II.

Todo Paracuellos
610 pgs b/n, tapa blanda, tamaño 21x16 cm (como medio álbum europeo). Incluye un prólogo del novelista Juan Marsé (10 pgs) y una introducción de Carlos Giménez (9 pgs). Recopila los seis álbumes de Paracuellos a un precio increiblemente económico de solamente 17,90 euros (la colección completa de seis álbumes en la edición de Glénat costaría 71,70 euros).
     Aprovechando que Carlos Giménez ha dibujado la serie usando una composición de página de cuatro filas de igual tamaño, para la presente edición lo que se ha hecho es dividir cada página del álbum en dos páginas de mitad de tamaño, con lo que se consigue un tamaño "de bolsillo" sin necesidad de editar la obra para remontarla, ni modificar el tamaño de las viñetas (en Con C de Arte se pueden ver fotografías del libro y de como quedan las medias páginas interiores).

LA PALABRA DE LA CRÍTICA

 
  Los dormitorios del hogar de Auxilio Social
"Paracuellos demuestra ser uno de los tebeos más intensos, emocionantes y dolorosos jamás realizados. (...) La principal cualidad de Paracuellos es precisamente su desbordante humanidad, mediante la que logra transmitir la pasión, la rabia y los sentimientos de aquellos niños a unas generaciones posteriores que deberían sentirse moralmente obligadas a conocer su experiencia."
-- Óscar Palmer, Volumen Dos #5

"Carlos Giménez es un narrador tan enorme y la saga de Paracuellos un tebeo de tal embergadura, que podría codearse sin rubor alguno con cualquiera de los "grandes" en los que penséis. Haced memoria quienes no hayáis leído Paracuellos e intentad recordar cuantas obras os han hecho reír y llorar a la vez, cuántas han sido capaces de emocionaros aunque sólo sea un poquito. La cosa nos implica en un nivel superior cuando además sabemos que lo que cuenta Giménez forma parte de nuestra historia: la de nuestros abuelos, nuestros padres y vecinos, la tuya y la mía. Los hogares de Auxilio Social existieron, y Carlos Gímenez pasó su infancia allí para poder contarnoslo."
-- Ernesto Martínez, Volumen Dos #6

"En los primeros meses de la transición, la revista Muchas Gracias acogió el punto de partida de una de las experiencias más demoledoras de memoria histórica que se han hecho en nuestro país: la primera de las historias de Paracuellos. Narrando la vida de los niños en los hogares de acogida del Auxilio Social, Carlos Giménez conseguía una impresionante crónica de la posguerra. Pequeñas anécdotas de la vida diaria de niños de grandes ojos y zapatillas raídas que se construyen a golpe de recuerdo, humanidad y ternura, para alzarse como un grito rabioso contra los horrores de una época que forma parte de nuestra historia. Las viñetas de Paracuellos son esencia destilada de sentimientos y pasiones, de los dolores y alegrías de unos niños que se contagian necesariamente al lector, logrando que la lectura de este tebeo sea una de las experiencias más emotivas e intensas que se puedan recordar."
-- Álvaro Pons, diario El País (19 de junio de 2007)

"Epítome de la carrera de Giménez (...) [Paracuellos] surgió de su decisión, pionera en el tebeo español, de hacer del cómic un ejercicio de autobiografía y también de memoria: la posguerra española en las carnes flacas de los huérfanos de los vencidos que, como Giménez, se criaron en los Hogares de Auxilio Social del franquismo. Estos niños hambrientos, crueles y llenos de miedo encarnan la vida mísera y grotesca que les tocó, pero también una tragedia superior, la que dejó nuestra guerra civil. Lo demás es talento: los diálogos e imágenes exactas, el diseño de página como compás, el milagroso tono tragicómico."
-- Pepo Pérez, RockDeLux (mayo de 2007)

EN PALABRAS DEL AUTOR

 
  Pablito, el "alter ego"
de Giménez en
Paracuellos

"Mi padre murió cuando yo era muy niño y mi madre trató de aguantar con nosotros hasta que se cogió una tuberculosis. Tuvo que ingresar en un sanatorio y los hijos tuvimos que repartirnos como buenamente pudimos. Mi hermano Antonio y yo fuimos a parar a un colegio de Auxilio Social. (...) Los colegios de Auxilio Social eran los colegios de caridad, no nos olvidemos que estamos hablando de los años cuarenta. Se acababa de terminar una guerra y había muchos hogares rotos, muchos hijos sin padre, muchos padres en la cárcel o que simplemente tenían problemas económicos que les obligaban a tener sus hijos en algún sitio. El estado que había ganado la guerra, el estado franquista, había montado unas instituciones de corte falangista donde la educación era muy de la época: los pilares eran básicamente mucha religión y mucha instrucción militar. Era aquella vieja frase de hacer niños para que el día de mañana fueran mitad monjes mitad soldados. Éramos niños falangistas que funcionábamos a golpes de corneta, desfilábamos y hacíamos la gimnasia en plan militar. Era como un pequeño cuartel. Yo entré a los seis y salí antes de los catorce."

"[Paracuellos] Es una idea que había tenido siempre, de hecho yo contaba a menudo las anécdotas del colegio y siempre decía "Me gustaría que un día yo pudiera hacerme mis propias historias y contar todo aquello, porque sino nadie se va a enterar de que existieron aquellos colegios y cuando nos muramos todos los que estuvimos allí será un capítulo de la historia que desaparecerá, alguien tiene que contarlo; del colegio dudo yo que hayan salido directores de cine o novelistas y los que hayan salido dudo mucho que tengan interés en contarlo. Habrá documentos que contaran que eran los colegio pero no como se vivía allí". Tampoco me parece que sea una cosa muy importante pero yo tenía interés en contarlo. Cuando lo empecé lo hice con la completa seguridad de que lo más probable era que no se publicara. Hasta que reuní las treinta y tantas pocas páginas de un álbum pasó mucho tiempo y tuve muchas dificultades."

"[Paracuellos] fue como un parto o como una buena cagada, cuando tienes una cosa dentro y necesitas soltarla y la sueltas, y de hecho fue una terapia, hasta tal punto que yo pocas veces he vuelto a contar verbalmente historias de Paracuellos. Es verdad que ha habido mucha emoción y sigue habiéndola a la hora de hacer ciertas historias, no en vano estoy contando historias que pertenecen a una época dolorosa de mi infancia, una época en la que viví muy mal, muy mal, estos colegios eran realmente jodidos y desagradables y tristes. Y además, hay veces que el personaje, en el tebeo, escribe a su madre, y pienso en mi madre... Cuentas muy poco, pero por la moviola de tu cerebro pasan largas tiras de películas. A la hora de escribir estos guiones remueves mucho en tus recuerdos y te acuerdas de cosas que tenías medio olvidadas. Y es cierto que hay historias tan personales en las cuales mas que novelar mucho simplemente lo que has hecho es recordar tus emociones, hay una historieta que se llama Tito, que mientras la he escrito y mientras la he dibujado y la he pasado a tinta, cada vez que llegaba a ciertas viñetas se me saltaban las lagrimas. No porque la historieta sea maravillosa. No, porque me recordaba que aquel Tito era mi hermano de verdad y que pobrecito mi hermano, que pobrecito yo y mi madre y el país y tanta mierda que hemos vivido."

Explicando porqué Paracuellos está narrado formalmente en cuadriculas de viñetas pequeñas: "Por varias razones. Primero porque es una historia que necesita muy pocos decorados, una vez que has dicho "Eso es un colegio", pues es un colegio. Segundo, las grandes viñetas permiten decorados bonitos, yo aquí no tenía ningún interés en que me quedasen decorados bonitos, porque aunque lo que dibujes sea feo, el hecho de dibujarlo en grande, y si te sale bien todavía peor, queda bonito. Los decorados mínimos, las dos rayitas, la puertita, para que nadie pueda decir "Uy, que bonito", porque ese colegio no era bonito, era feo, y la sensación que tienes que dar es que en ese colegio no se pasa bien y no se vive bien. Y luego el papel es la cárcel más inmediata del autor de tebeos. En la medida en la que yo hiciera viñetas pequeñitas podía contar más cosas y podía contarlas de forma más matizada. Si tu haces una viñeta grande y dices "Hola Juan" y el otro contesta "Hola", pues has perdido media página para contar muy poco. Además los niños hablan con frases cortas, trato de contar en frases muy cortas emociones muy concretas. Un "¡Ay!" es el dolor, no hace falta decir "¡Ay, como me duele ésta pierna, quizá la perderé si la operan..!" No hace falta, los niños dicen solo "¡Ay!" O "¡Jolín!"."

"Tengo mucho material de Paracuellos. Yo mi vida normalmente no la cuento, o cuento muy poco, lo que cuento son cosas que yo he conocido, que yo he visto o partiendo de experiencias personales. Eso no quiere decir que lo que yo cuente me haya ocurrido a mi. Partiendo de situaciones que conozco me es fácil imaginar y comprender como son los personajes, como actúan, como visten. Pienso: este personaje va a ser como mi amigo tal, y ya se que a la hora de hablar tiene estás muletillas, se comporta así...poniendo a una persona real detrás del personaje ficticio lo que haces es que el personaje ficticio quede creíble." "He vuelto a retomar Paracuellos, porque en el espacio que va entre las últimas historias que hice, en el segundo álbum, hasta el momento actual, me he encontrado con amigos, con viejos compañeros del colegio, con gente que me ha contado cosas, con la que he grabado muchas cintas. Entonces te das cuenta de que tienes cientos de anécdotas que están sin contar. Porque cada chavalito de aquellos era un mundo, unas aficiones..."

(todas las declaraciones anteriores están extractadas de la entrevista aparecida en U, el hijo de Urich #9, realizada por David Muñoz y Antonio Trashorras)

ENLACES Paracuellos comentado en Con C de Arte, con muestras de tres páginas.

Textos y recopilación: Jose A. Serrano.Documento creado en mayo de 2002. Actualizado en junio de 2007.