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Entrevista a Antoni Guiral sobre '11-M: La novela gráfica'

Por Jose A. Serrano

 

Portada de '11-M: La novela gráfica' (Panini Comics)

Coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona se ha presentado una de las novedades más “mediáticas” de lo que va de año, 11-M: La novela gráfica (Panini Comics), un volumen con guión de Antoni Guiral y Pepe Gálvez y dibujo de Joan Mundet  que recrea los hechos de los atentados de 2004 en Madrid a la par que se quiere rendir homenaje a las víctimas de los mismos.  Para hablar sobre la gestación de este cómic y sobre su faceta de guionista hemos hablado con Guiral (Barcelona, 1959), que ha sido reconocido en los últimos años por sus libros divulgativos sobre La Escuela Bruguera y por la serie Del tebeo al manga: Una historia de los cómics, pero antes también tuvo una trayectoria como guionista de historietas digna de mención. Una faceta que ha retomado con fuerza con su reciente colaboración en el libro Historia ilustrada de España del premiado Fernando García de Cortázar y, sobretodo, con este 11-M: La novela gráfica.

Para empezar, ¿cómo surgió el proyecto de hacer un cómic sobre el 11-M?
Surge directamente de una llamada de Alejandro Martínez Viturtia, que en nombre de Panini me propone este proyecto. De entrada la proposición es muy genérica y surge, creo yo, a raíz de que en aquel momento Panini había publicado El Informe 11-S. Se trataba de hacer algo parecido con el 11-M, pero esperando a que terminase el juicio y se hiciera pública la sentencia. Alejandro lanza la idea y a partir de aquí vamos montando el equipo.

¿Fuiste tú quien propuso la participación de Pepe Gálvez?
Sí, yo propuse a Pepe como co-guionista, porque además de amigo mío desde hace mucho tiempo, creo que es muy buen guionista, un tío inteligente y clarividente a muchos niveles. Tuve muy claro que con él podría ganar muchos enteros este guión.
 
El 11-M es un tema muy delicado sobre el que periodísticamente se ha escrito muchísimo. ¿Cómo afrontáis escribir el cómic, desde qué punto de vista?
Lo que tenemos claro de entrada es que vamos a ceñirnos al apartado de hechos probados que aparece en la sentencia. Eso para nosotros es lo obvio, porque creemos que otras teorías no forman parte de la realidad y, en todo caso, abundan en confusiones que sólo generan más dolor y malestar a los familiares y amigos de los que perdieron la vida en aquel momento. Queríamos basarnos en la sentencia como punto de partida, pero no hacer exclusivamente una traslación de la sentencia en cómic, que más o menos es lo que viene a ser El Informe 11-S con respecto a los atentados de Nueva York.  La idea era aportar algo más, hacer un trabajo de documentación e investigación y crear  a tres personajes ficticios que de alguna manera marcan el desarrollo argumental o la línea dramatizada y narrativa de la obra.

En ese sentido, ¿os habéis fijado en el cómic El informe 11-S para vuestro cómic, a la hora de ver aspectos a reproducir o a cambiar?
Te voy a ser sincero, que creo que es lo mejor: desde el momento que se ponen en contacto conmigo desde Panini, preferí no leer El informe 11-S. Sabía de qué iba y cómo lo planteaban, y leí una parte pero no todo, porque tampoco quería sentirme influido.  Pensé que debíamos ir por nuestra cuenta y riesgo y hacer lo que nosotros creíamos que era mejor, y entendemos que la fórmula que hemos empleado tal vez sea más arriesgada que otras, pero es la adecuada.

En ese sentido vuestra portada ya indica un enfoque diferente, comparada con la de El Informe 11-S. Mientras en aquel cómic se ven edificios humeando y un bombero en la cubierta tapándose el rostro, en vuestro cómic lo que aparece son las vías del tren con el homenaje a las víctimas, que ya transmite una intencionalidad al lector desde un primer vistazo.
Sí, eso es lo que hemos pretendido. Teníamos muy claro que no íbamos a jugar al morbo en ningún aspecto, y eso quiere decir, entre otras cosas, que en ninguna parte del cómic aparecen cuerpos quemados, aunque sí los trenes destrozados, claro, porque eso forma parte de la historia.  Éramos conscientes de que la portada era un tema complicadísimo, ya que habla siempre de lo que hay dentro. Y por eso esta portada, aunque entiendo que puede parecer hasta sosa, si lo quieres decir así, es la que refleja mejor el espíritu de lo que hemos pretendido.

¿A la hora de trabajar con Pepe, cómo os repartisteis el trabajo, cómo fue la colaboración a cuatro manos?
Lo primero que hicimos fue decidir el argumento, el desarrollo de la historia a todos los niveles, y para eso hicimos una escaleta, en la que desarrollamos escena a escena todo lo que creíamos que tenía que aparecer, después de documentarnos, por supuesto.  Una vez desarrollada la escaleta, que no es definitiva pero sí un buen punto de partida, nos repartimos las escenas. Cada uno desarrollaba una escena con el guión técnico y los diálogos, y luego nos las intercambiábamos. En ese intercambio hacíamos todos los comentarios que creíamos que había que hacer, y todas las modificaciones de narración o de diálogo que creíamos que eran adecuadas para intentar conseguir el máximo de homogeneidad posible.


 

Páginas 1, 3 y 7 de la historieta, con dos de los personajes ficticios
creados para el cómic: un periodista y la familiar de una víctima.

A la hora de documentaros, aparte de periódicos y publicaciones, en una entrevista comentaste que queríais ir a Madrid para coger el tren en las líneas contra las que atentaron y a la hora en la que produjeron las explosiones.
Fuimos a Madrid, y al final no fue a la misma hora de los atentados, pero sí hicimos el mismo recorrido, fuimos a todas las estaciones de tren, fuimos a Alcalá de Henares, estuvimos donde se había aparcado la furgoneta, hicimos todo un recorrido para luego poder reflejar el entorno. Eso fue básico e importante, de la misma manera que leímos algunos libros, mucha prensa, y también fuimos a visitar a muchas personas. Fuimos a ver a la asociación que preside Pilar Manjón, porque queríamos explicarles lo que íbamos a hacer. Estuvimos hablando con una psiquiatra que estuvo atendiendo a los familiares en el Ifema, con un ferroviario que estuvo atendiendo a los heridos poco después de la explosión, con periodistas gráficos que estuvieron allí…  Hemos hablado también con el ayudante de la fiscal del juicio, que nos atendió muy amablemente. Hemos hablado con policías y con gente que ha estado más o menos relacionada con el tema. Todas esas personas aparecen en los agradecimientos excepto aquellas que, por un motivo u otro, han preferido no hacerlo.

Inicialmente se anunció a Jesús Redondo como dibujante del cómic, e incluso en las entrevistas que aparecieron en ABC y otros medios hace tiempo aparecían trabajos preliminares suyos. ¿Cómo fue el cambio de dibujante?
Él llegó a dibujar hasta quince páginas, pero tuvo un problema de salud, que no es que fuera un problema muy grave, pero en aquel momento le impedía llevar a cabo el ritmo deseado para la entrega del libro que estaba pactada.  Él mismo lo dejó, dijo que no podía, y a partir de ese momento hubo que replantearse la fecha de salida porque todo iba a depender de encontrar al nuevo dibujante.

Por eso inicialmente se anunció para finales del año pasado y ha acabado publicándose ahora.
Exacto. Ahí empezó un tiempo en el que estuvimos hablando, Alejandro, Pepe y yo de las posibilidades que había, hicimos una pequeña lista de dibujantes, en esa lista entraba por parte de los tres Joan Mundet.  Como Pepe tenía que ir a la Semana Negra de Gijón y allí estaba Mundet, se lo comentó.  Mundet estaba realizando en aquellos momento la segunda novela gráfica de Alatriste, y bueno, de entrada no dijo que no.  Luego se volvió a hablar con él, y rápidamente de alguna manera creo que asumió que sí.  Lo único que pidió es que hasta noviembre no podría empezar a trabajar en este cómic, por lo que hubo que replantear el tema de la fecha de salida.  En ese momento Pepe y yo teníamos casi todo el guión hecho pero no en su totalidad, hubo que volver sobre el guión, y a partir de ahí todo ha ido bastante bien. Joan ha sido un muy buen fichaje.

Redondo comentó que un recurso que tenía pensado usar era viñetas en blanco y negro o en grises para retratar algunos de los momentos más dolorosos, para transmitir la sensación de luto. No sé si es una idea que habéis utilizado al final también con Joan.
Hemos hecho varias cosas, ya lo veréis. Una de ellas es utilizar alguna viñeta en blanco y negro, en negativo digamos, pero también hemos recurrido a imágenes de obras de arte que representan de alguna manera el pánico, el dolor o la muerte, y que están expuestas en Madrid.  Una de las situaciones más delicadas eran los momentos en que explosionaban las bombas, y eso lo hemos intentado resolver de una forma distinta a lo que sería más habitual.


Páginas 47 y 72 de la historieta, en las que se reflejan los
momentos inmediatamente posteriores a las explosión de las bombas,
y las manifestaciones del viernes 12 de marzo

Un detalle que me ha llamado la atención de la escaleta previa que hicisteis es que en algún momento optáis por usar  infografía o mapas, por ejemplo a la hora de retratar el juicio.
Eso lo hemos utilizado en las páginas del principio y del final, para que la gente entienda como era la sala, cómo estaba repartido el escenario. El departamento de infografía de ABC había realizado un excelente trabajo a ese nivel, y hablamos con ellos, les pedimos si era posible conseguir alguna imagen como ésta, y nos la cedieron amablemente, y la verdad es que ha venido muy bien.  Hay que decir que el diario ABC desde el principio nos ha apoyado mucho, incluso nos pasaron varios contactos. Hay algunas escenas, ya lo veréis, cuando se produce el traslado de aquella bomba que no llega a explosionar y gracias a la cual se descubre el móvil y la tarjeta, ese traslado un poco confuso de un lado a otro de Madrid, también lo hemos reflejado con algún plano de fondo de la ciudad.

Al tratarse un cómic dirigido a un público tan grande, y no necesariamente familiarizado con el cómic, supongo que es una de las cosas que os habréis planteado es qué recursos narrativos usar. Quizás hacer un cómic en cierto modo “documental” os ha ayudado en ese sentido.
Es muy curioso porque hay gente que nos ha dicho “pero esto que habéis hecho entonces no es un cómic, porque claro, esto no es de humor”, y piensas, “bueno, vamos a tener que empezar a hacer pedagogía básica de la historieta, porque esto es importante”.  En primer lugar la historieta es un medio de comunicación tan válido como cualquier otro, y por tanto puede narrar cualquier cosa.  En segundo lugar, tiene sus propias herramientas técnicas, y nosotros hemos utilizado esas herramientas a todos los niveles, para intentar clarificar y desarrollar las acciones. Hemos hecho cosas que tal vez puedan parecer complicadas pero que no lo son; por ejemplo, hay muchos flashbacks dentro de flashbacks pero, en realidad, la lectura de la obra tiene un sentido absolutamente cronológico. Se narran los hechos de manera cronológica, básicamente con la lectura de la sentencia, pero también con la información que aportan, con escenas del pasado, los tres protagonistas. Hay un hilo conductor bastante importante, creo que básico, que son los pensamientos de un periodista que acude a la lectura de la sentencia y se encuentra con la familiar de uno de los fallecidos.  Esos pensamientos son los que, mientras se va leyendo la sentencia y cuando creemos conveniente añadir información, nos va llevando a otros momentos de su vida, en los que él recuerda cosas que nos ayudan a comprender todo lo que ha pasado.

Mientras que Pepe Gálvez tiene recientes algunos álbumes como guionista, como Silencios: La juventud del Capítán Trueno o la reedición de Color Café, puede que muchos aficionados no asocien tu nombre como guionista de historietas, sino por tu labor de los últimos años como técnico editorial y divulgador.  Posiblemente muchos no saben que a finales de los 80 y la primera mitad de los 90 publicaste una cantidad considerable de historietas. ¿Podrías ponerlos en antecedentes de tu trabajo como guionista?
Bueno, casi te diría que mejor que no las recuerden (risas). Yo estuve escribiendo guiones y de hecho no es que lo haya dejado, uno no es guionista hoy y mañana ya no, pero digamos que hubo un momento en el que casi me ganaba la vida solamente escribiendo guiones.  Fue, como tú dices, a finales de los 80 y primeros de los 90, cuando se podían hacer series porque habían revistas periódicas, porque habían editores que se convertían en agentes y vendían tu trabajo al extranjero, y también porque tuve la suerte de poder hacer una tira diaria junto con José María Beroy para el periódico El Mundo Deportivo, y también trabajé para agencias.  Eso se acabó, porque el mundo evoluciona y hay cosas que no son factibles, aunque he ido haciendo muy de vez en cuando algún guión. Pero bueno, mi interés hacia la historieta siempre ha sido muy genérico.

También publicaste durante una temporada en El Jueves
Sí, en efecto, una serie con Pedro Espinosa que no tuvo demasiado éxito, porque nos dijeron que hacíamos un humor “muy narrativo” (risas). El caso es que, sea como sea, yo también he querido explicar cosas en forma de historieta, y cuando he podido lo he hecho; me gusta mucho escribir cómic, y en este caso la experiencia de compartirlo con Pepe ha sido muy positiva.

¿Cómo has vivido realizar el guión de una obra  larga como ésta después de tanto tiempo sin hacer ningún trabajo extenso?
Pues complicado, porque son 104 páginas de historieta, y es la obra más larga que he escrito; la otra más extensa creo que fueron cuarenta y pico, sesenta páginas como mucho.  Lo he vivido con mucha atención y con mucha tensión, porque hay que estar muy encima del producto, pero también con mucha satisfacción, porque vas viendo cómo va tomando forma, estás conformando algo. Porque aunque el libro está basado en hechos reales que ocurrieron, eres tú quien decides el sistema para narrarlo, y eso produce una sensación especial.


El proceso creativo de una página: boceto a lápiz de Joan Mundet y
la página a tinta y coloreada (a falta de algún retoque en la primera viñeta)

¿Te gustaría hacer más trabajos como guionista de historieta?
Sí, me gustaría, pero en definitiva no es factible; si lo haces es porque realmente te gusta y te apetece, pero económicamente no es rentable hoy por hoy.

Este cómic del 11-M es el cuarto que publica Panini, después de Escenas de Matrimonio, Cambio climático y sostenibilidad y Lorenzo's Land, que parece que tienen un objetivo bastante claro, aunque en registros diferentes: interesar a un público amplio más allá de los aficionados a la historieta. Ahora que aparte de El Jueves o Mortadelo y Filemón parece que no hay cómics españoles capaces de atraer a un público masivo regularmente, ¿quizás este tipo de productos puntuales es la forma de llegar a un público mayoritario?
Supongo que Panini lo que busca es hacer un tipo de cómic más dirigido a la gente de la calle, a personas que de la misma manera que van al cine en alguna ocasión, van a un concierto o leen un libro, pues también pueden leer una historieta. Algunos vendedores de cómics, incluso los editores, hablan de que hay un público potencial o real que está ahí, que se ha empezado a interesar por el concepto de “novela gráfica”, una historieta más para adultos.  Por otro lado yo soy de los que tienen muy claro que la historieta es un medio de comunicación que sigue teniendo intactos todos sus valores, y de la misma manera que una película la pueden ver en España dos o tres millones de personas, un cómic también lo pueden leer, no diré millones ni muchos menos, pero sí algunos cientos de miles de personas, si sabes llegar a ellas. Eso hay que hacerlo de varias maneras, una, pensando y trabajando para ellos, y dos, teniendo en tus manos los medios de difusión y promoción para llegar a esas personas, que no es fácil.

Mientras que en Francia o Estados Unidos, la industria de producción propia la generan a partir de series periódicas, en España parece que una tendencia estos últimos años, no sólo por Panini sino también por otras editoriales generalistas, es buscar un cómic puntual que atraiga a mucho público, más que crear una serie buscan crear una “novela gráfica” puntual. Aparte de Panini, también ha aparecido el cómic de Polònia aquí en Cataluña, cómics sobre clubs de futbol…
Sí, parece ser que es una tendencia. Y eso creo que está bien, pero yo creo que debería ser una tendencia, y que debería haber otras tendencias, como producir series, que es lo que fideliza a los lectores de alguna manera.

Son productos quizás con una “utilidad práctica” diferente en cierto modo, mientras cómics como 11-M: La novela gráfica quizás sirven para que algunos lectores ajenos al cómic lo vean con otros ojos y quizás luego prueben otros títulos, el paso siguiente sería fidelizarlos y que volvieran cada X meses a comprar otro cómic.
Sí, eso sería lo ideal,  pero no es fácil porque hay que llegar a ellos, y una de las maneras de llegar es estar en las librerías generales, lo que ahora sí que parece que se empieza a lograr, pero no se llega todavía a todas.  Para estar en librerías generales hay que hacer un mínimo de tirada, y eso no todos los editores pueden conseguirlo. Pero claro, estamos hablando de productos de producción propia,  y ahí estamos todavía en una situación muy deficitaria.

Entrevista realizada por Jose A. Serrano, vía telefónica, el jueves 21 de mayo de 2009. Documento publicado en mayo de 2009.