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Entrevista a Albert Monteys

Por Borja Crespo (*)

Consolidado como uno de los autores más populares de la explosión de fanzines y editoriales independientes de la pasada década, Albert Monteys (Barcelona, 1971) es el actual director de la revista El Jueves, donde publica semanalmente sus series más conocidas, Tato y Para ti que eres joven, ésta última realizada al alimón con Manel Fontdevila. Ambos dibujantes exponen su trabajo conjunto y obra personal en el Salón del Cómic de Getxo, páginas hilarantes que apuestan por el humor cotidiano. Monteys maneja con destreza el lápiz, con un estilo caricaturesco que apuesta por viñetas deliciosamente ácidas. Inició su andadura en el mundillo de los tebeos junto al colectivo La Penya, artífice de la genial serie Mondo Lirondo, poblada por animales antropomórficos tan patéticos como los seres humanos.  En 1997 ganó el premio Autor Revelación en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona gracias a Calavera Lunar, el principio de una larga lista de galardones que no parece tener fin. Carlitos Fax, personaje creado para la revista infantil Mister K, también le ha dado más de una alegría. Su actividad parece inagotable.

¿De dónde sacas tiempo para dibujar tanto?
Si me comparas con un japonés, o según qué americano, dibujo más bien poco, pero supongo que estoy por encima de la media nacional, ¿no? Lo cierto es que prácticamente dibujo sólo por las mañanas. Ni tardes ni fines de semana, salvo excepciones. Hay una cierta gimnasia que se desarrolla a base de sacar páginas y que hace que cada día seas más ágil a la hora de dibujar

¿Y los guiones?
Personalmente es la parte que me resulta más costosa. Dibujar es un proceso, no diremos mecánico pero sí mucho más relajado y puedo calcular con bastante exactitud lo que tardaré en terminar una página. Nunca sé cuánto tardaré en escribirla. En todo caso, me preocupa llegar a dibujar demasiado. Al tener entregas semanales, como en el caso de “El Jueves”, uno no tiene tiempo de encantarse en el proceso, es un pimpampum y a por otra página. Pero siempre se corre el riesgo de bajar un poco el listón, de chapucear o de entregar algo que no te convence del todo. Hay que ir buscando fórmulas para que no ocurra.

Además de dibujar y escribir diriges El Jueves.
Es un cargo un poco por encima de lo simbólico. Todas las decisiones se toman en el consejo de redacción, en el que están también Óscar, Maikel, José Luís Martín, Manel Fontdevila y Mayte Quílez. Llevo ocho años en el consejo, o sea que la diferencia ha sido poca. Soy responsable de alguna sección más y tengo la última palabra en algunos temas. La idea es empezar a meter un poco más de mano durante 2007, aunque da un poco de respeto. Trastear con cosas que funcionan implica el riesgo de romperlas.

¿Cambió mucho tu trajín diario al entrar en la revista?
A la fuerza. Lo que siempre había sido un hobby se convirtió en un trabajo. La idea es no dejar de disfrutar en el proceso. Pasas de hacer tus fanzines y entregar cuando  te sale a integrarte en una estructura, con una filosofía concreta, con un ritmo de entregas. Lo pasé francamente mal durante un par de años, hasta que me relajé. Después de todo, la idea desde el principio era vivir de esto, ¿no? Y empecé a pasarlo bien. ¡Tengo uno de los mejores trabajos del mundo! ¿Cómo no voy a pasarlo bien? 

¿Qué queda de la época de los fanzines y el "Mondo Lirondo"?
Nunca me he divertido tanto haciendo tebeos como con el “Mondo Lirondo”, sobretodo porque algo tan solitario como dibujar se convirtió en, más que un trabajo en equipo, una fiesta. Quedan amigos, casi todo el entusiasmo y un buen sabor de boca. El mundo, o igual soy yo, ha cambiado mucho, un componente fundamental del Mondo Lirondo era la inconsciencia bendita que teníamos. Otro era el hecho de estar todo el día sin hacer nada concreto, gran caldo de cultivo para superideas marcianas. Eso, para que nos vamos a engañar, se ha perdido por el camino. Algo se habrá ganado, digo yo.

Muchos aficionados quieren más Calavera Lunar.
Espero que sean muchísimos. Y que tengan dinero. Calavera va a volver en el 2007, la fecha, la hora y  la forma se anunciarán a su debido tiempo. No va a ser mucha cosa. Un poquito, que deja mejor sabor de boca. Iba a hacer una novela gráfica de 140 páginas pero, ¿dónde está la originalidad de eso? En todo caso con Carlitos Fax me saqué la espina cómico-retro-futurista y no hay que agotar los filones. Que la gente pida más es mejor a que te digan basta. 

¿Te gustaría tener más tiempo para obras más personales?
Sí, pero también me gustaría tener un millón de amigos y un ajedrez humano. Mentiría si dijera que al entrar en El Jueves no lamenté que, en cierto modo, se me cerrara el horizonte. De hacer lo que te de la real gana con la extensión que elijas a chistes de página muy anclados en la actualidad o el costumbrismo. Con el tiempo me he dado cuenta de dos cosas: por un lado, que dentro de cualquier formato hay espacio para probar, divertirte y, porque no, expresarte personalmente si tanto lo necesitas, con el único límite de tu propio talento y, por el otro, que, de no haber convertido esto en un oficio, habría acabado, como tantos, abandonando el mundo del cómic, o haciendo las ocasionales tres páginas para  el fanzine prestigioso del momento. Tengo proyectos más allá de El Jueves, lo que pasa es que avanzan a un paso terriblemente lento. Mientras tanto, estoy satisfecho con mis otras obras.

Expones junto a Manel Fontdevila en el Salón del Cómic Getxo. ¿Cómo trabajáis juntos?
La palabra que mejor define cómo trabajamos juntos yo y Manel es "poco".  Eso sólo es posible si te entiendes muy poco, o si te entiendes mucho, y, por suerte,  estamos en el segundo caso. Una vez a la semana nos sentamos, o nos llamamos por teléfono, perfilamos un tema y nos lo repartimos en bloques. Al cabo de unos días vemos el trabajo del otro, damos gracias a dios por no habernos pisado los chistes, y a por el siguiente. Ya te digo, más o menos hablamos el mismo idioma y no tenemos que convencernos de nada.

Parecéis una pareja perfecta.
Trabajamos en la misma dirección y lo cierto es que el resultado nunca chirría.  Nos complementamos bien.

Sois dos de los autores españoles más premiados de los últimos tiempos.
A mi me entusiasma que me den premios, para que mentir. Soy muy inseguro y cualquier empujón al ego se agradece. Por desgracia los premios se quedan en eso, para repercusión en las ventas y presencia en los medios tendríamos que hablar del Premio Planeta, y éste me temo que ya está apalabrado para los próximos 30 años.

¿Qué podremos ver en la exposición?
De todo. Hemos sido tan exhaustivos como ha sido posible. Hay desde nuestras etapas fanzinescas hasta nuestras series en “El Jueves”, y las cosas que hemos ido haciendo para otros medios. Nuestros originales no son lo que se llama espectaculares, pero como hay muchos chistes de página, la gente podrá pasar un buen ratillo leyendo…

No es la primera vez que vienes a Getxo.
Creo que es la tercera. La verdad, con la cantidad de salones que hay ahora mismo repartidos por todo el país, uno se vuelve un poco tiquismiquis y hay que elegir. En Getxo se come bien, tenemos muchos lectores, y muy majos, y los otros invitados son gente con la que no me importa pasar un fin de semana.

¿Qué te parecen los salones en general?
Se parecen mucho unos a otros. Supongo que el público asistente no es tan consciente de ello porque sólo asiste al de su ciudad, pero si vas haciendo bolos te acabas tragando las mismas mesas redondas, las mismas expos, los mismos recintos… Hay algunos que han conseguido algo de carácter propio, y eso se agradece. En todo caso son una ocasión muy buena para saber quien te lee y para hablar con otros dibujantes. Y por la noche siempre hay anécdotas graciosas.

¿Te asaltan muchos fans?
Por la calle muy pocos, aunque alguna vez me han reconocido por la caricatura. En los salones, claro está, la microfama que tienes se magnifica y vives un par de días pensando que eres alguien.

Parece que el cómic está apareciendo más en los medios.
Sí, supongo que hay una generación de periodistas que ya asume el cómic con una cierta normalidad. Rondan los 30 años y están empezando a colaborar o ser responsables de secciones de tendencias, de suplementos culturales, etc. Supongo que todo ayuda.

¿Cómo ves la evolución de la historieta en nuestro mercado?
Yo empecé en esto de los tebeos cuando todo se había ido a la mierda. Asumí desde el principio que nunca viviría de esto, porque no había industria. Los noventa fueron años deprimentes, todo el mundo se lamentaba y creo que, en general, nadie sabía hacia donde tirar. Posiblemente las cifras no hayan mejorado mucho, no tengo datos, pero el espíritu ha cambiado, hay un rollo mucho más positivo y un montón de iniciativas buenas e interesantes. En todo caso, se edita mucho y muy bien, es un gran momento para ser lector. Algún editor tendría que contarnos si desde su lado todo va bien.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Entrevista realizada en 2006. Página creada en mayo de 2009.